sábado, 13 de enero de 2007

13 de enero de 2007

Este poema nace de medir
el volumen,
la profundidad y anchura
de un mar cerrado,
nebuloso,
que se oculta en tu mirada.

Este poema tiene un regusto
romántico,
copia de corazón hecho luna,
flotando como batel
sobre un mar en bonanza,
en tu mirada.

Este poema termina en un cielo
indefinido
donde se pierden preguntas
y gaviotas,
donde tu nombre queda abierto
como nube tardía.

Y llueve...
está lloviendo...

sobre un mar batiente
en tu mirada.


(Amparo Carballo Blanco)

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