sábado, 4 de agosto de 2007

El Río


Para mí qué encanto tiene un río
con barcas en la orilla.
Estarse junto al agua y ver correr
voluptuosas nubes en su ancho caudal.
Hacerse un sitio allí, en la maleza
azulada, un hueco donde ver
cómo es cosa de poco nuestra vida
y no ser vistos. Y mirar las barcas
tensando y destensando
un cuerda de esparto en la verde
corriente, con el agua de la lluvia
pudriéndose en sus tablas. Esperar
la tormenta y contemplar el cielo
vagabundo y morado. Oír el ruido
de gotas en el río, sus castillos
como timbales delicados.
Y pensar, si se puede,
en quien amamos mucho
o si entonces no amamos, no pensar,
no pensar, no pensar.
Y volver nuestros ojos
a ese mudo transcurso, y vacíos
quedar sin que sepamos
cuánto tiene de sueño
el frío y el dolor
y esas barcas sin gente
chocando unas con otras
o si podremos despertar un día.

(Andrés Trapiello)

3 comentarios:

Alfredo dijo...

¿Qué le va a contar nuestro paisano Andrés a alguien como yo, para quien los ríos son entes que no sólo llevan agua?

Y hablando de ríos, uno puede decidir permanecer impasivo mirando cómo se mueve y morir sin haberse mojado nunca, dejarse llevar mientras te arrastra hasta perderse en el mar o avanzar contracorriente con el fin de llegar a su origen y, finalmente, morir en el intento. Así, también hay quien pesca los mejores peces o los peores. Quien se queda con los más pequeños o los devuelve. Quien contamina el río y quien lo limpia. Todo un poco como en la vida. Un saludo.

Silvia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silvia dijo...

Desde pequeñita he tenido contacto con los ríos; el Bierzo es todo un valle fluvial.Me encanta no sólo observarlos, verlos correr silenciosos o bravos, sino también mojarme y sentir ese frío que te cala los huesos pero que te hace sentir casi etéreo, como un integrante más de sus aguas.
Como dice Alfredo, los ríos son como la vida misma: temes meterte en ellos, pero una vez que los pruebas no quieres salir. Hay veces que las piedras del fondo te dejan marcas y otras que te sientes cual pluma flotando sobre sus aguas. Hay ríos contaminados y ríos de agua cristalina, así como momentos oscuros y alegres en la vida.
Maravilloso poema.
Un abrazo