lunes, 28 de febrero de 2011

El sueño de la muerte (II)

Escondida
del filo mortal del malvado
hasta aquí he llegado.

Refugiada
de los venenos que acechan,
nadie
puede arrancarme el corazón.

Así de muerta estoy.

(Luisa Castro)

El sueño de la muerte (I)



Tu caballo,

escúchalo,
sabe hacia dónde va,
no lo reprendas.
Sus pequeñas y sensibles orejas
te guiarán.

Hasta este claro en el bosque.

Hasta mí,
que sabía que vendrías a caballo.

(Luisa Castro)

domingo, 27 de febrero de 2011

El final de la comedia

Aléjate mientras aún tengas tiempo,
o mañana seré tu enfermedad.
Recoge tu cariño y los cosméticos,
para alguien que sepa utilizarlos.
Yo soy tu aburrimiento y soy tu frío.
Considera estos meses como un limbo
necesario para tu redención.
No recuerdes nada de cuanto dije,
y quema mis caricias con cal viva.

Eso acabé diciendo, según creo.
Compusimos un buen cuadro de estúpidos:
yo, exagerando mis dotes de histrión;
ella, por no apreciar que aquella era
otra estrategia para retenerla.
Otra estrategia más desesperada.

(Carlos Marzal)

Buenas noches (II)

Yo sólo deseo
que pase el tiempo y por fin llegue la muerte.
Que pase sobre mi cabeza y mi cuerpo
corriendo
hasta que pueda decir
basta, ya me has bautizado,
nada nuevo sucederá
si dejas caer sobre mí
el agua y tus bendiciones.

Sólo deseo eso.
Que pase el tiempo deprisa,
que llegue la vejez
y ya nada me importe,
sólo lo que a solas en mi corazón sobreviva,
sólo lo que me acompañe hasta allí
y también allí
todo eso me abandone.


(Luisa Castro)

Buenas noches (I)

Yo sólo espero
que llegue la noche para poder dormir.

Darán las once -no es la hora
todavía
de que se acuesten los niños-.

Un poco más y podré cerrar los ojos
hasta mañana.

El día me despertará
con la misma disculpa de siempre.

Le perdonaré, sí.


(Luisa Castro)

lunes, 21 de febrero de 2011

Invitación a la prudencia

Cuando te oigo decir: Vamos a ser felices,
relleno el cargador con munición blindada.
Si me prometes viajes, sábanas memorables,
amor a quemarropa, renovada ilusión,
creo un inconveniente seguir aún con vida.
Tus esperanzas son el más funesto augurio
y me intimida el hecho de que propongas treguas.
Esa felicidad que para mí convocas
tiene el sabor amargo de las sangres más tristes.


(Carlos Marzal)

domingo, 20 de febrero de 2011

El último de la fiesta (2ª parte)

Ya ves; eso es lo que te aguarda, si te marchas,
y lo que aquí te espera no es mejor.
Conoces de antemano cuál será tu conducta:
sopesarás los dos ofrecimientos que posees
-la despoblada soledad de una fiesta ya extinta,
la habitual afrenta de estar solo contigo-
y antes de encaminarte hacia la casa
apurarás la noche un poco más.
(Un poco más, a estas torpes alturas de tu vida,
no puede ser muy malo.)

La fiesta ha terminado. Y aquí viene la luz,
la vieja hiena.


(Carlos Marzal)

viernes, 18 de febrero de 2011

El último de la fiesta



Deberías marcharte. La fiesta ha terminado.

Helada y sucia ya se anuncia el alba
con su oscuro cortejo de presagios.
Tendrías que acostarte, huir de este lugar
antes de que la luz te restituya
esa imagen de ti que ya conoces,
indefensa a tus ojos, lastimosa.
Has tocado por hoy el fondo de tu noche:
las ropas no guardan la corrección de unas horas atrás
y tu lengua está torpe,
has empezado a hurgar en la memoria
y ya no hay quien te fíe.
Lo más sensato ahora sería retirarse.

(Carlos Marzal)

Los insaciables



Con frecuencia el vivir
es una disciplina lamentable.
En la distancia no alcanzamos a ver
más que una eterna rueda de infortunios
que con nosotros juega mientras nos desposee.
El tedio erige sus altares,
nada se enseña y es del todo imposible
aprender nada.
La noche miente su hondura y su belleza
y es mentira el amor (ese juego de idiotas)
y la amistad no fortalece ni acompaña,
porque es una mentira semejante.
Lo que fue y lo que es,
lo que habrá de venir
son un exacto lodazal de errores
ante el cual sólo cabe, inútilmente,
proclamar el desprecio.
Ellos lo saben.
Y desprecian lo que por vida se conoce,
escupen en el fondo de la noche,
prescinden del amor, que es para débiles,
y sin escrúpulos traicionan la amistad.
Todo, con tal de que se altere el curso de las horas,
con tal de conseguir un poco de placer
y robarle a la vida una vida infrecuente.
Una vida infrecuente y que no sacia.

(Carlos Marzal)

Fotografía de JokerF : http://olhares.aeiou.pt/JokerF

sábado, 12 de febrero de 2011

O principe e a anduriña

Fará pedazos o meu corazón,
pero non espero máis.

As árboles tremeran,
detrás de cada folla adiviñarei un páxaro
coa sua mesma cara,
o sustento chegará por bocas inimigas,
rulas piadosas enviarán mensaxes.
En cada tronco e en cada pola
atoparei un sinal ameazante ou propicio.
Esquerecei o deber, esquerecei os amigos,
as cousas por facer iranse amoreando
e quedando atrás a caza e o voo.

Adelgazarei,
chegará o día de emigrar á calor
e non me atopará a xefa de escadra,
retrasarei os plans da colectividade
e da xeoloxía.
A ciencia deterase nun pozo de dúbidas por min,
e eu quedarei detrás.

Pero non espero máis:
fará pedazos o meu corazón.

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EL PRINCIPE Y LA GOLONDRINA

Hará pedazos mi corazón,
pero no espero otra cosa.

Tiritarán los árboles,
detrás de cada hoja adivinaré un pájaro
con su misma cara,
el sustento me llegará por bocas enemigas,
tórtolas piadosas enviarán mensajes,
en cada tronco y cada rama
encontraré una señal amenazante o propicia,
me olvidaré del deber, olvidaré a los amigos,
las cosas por hacer se irán acumulando
y quedando atrás la caza y el vuelo.

Adelgazaré,
llegará el día de emigrar al calor
y no me encontrará la jefa de escuadra,
retrasaré los planes de la colectividad
y la geología.
La naturaleza se detendrá en un pozo de dudas por mí,
y yo me quedaré atrás.

Pero no espero más:
hará pedazos mi corazón.


(Luisa Castro)