lunes, 21 de febrero de 2011

Invitación a la prudencia

Cuando te oigo decir: Vamos a ser felices,
relleno el cargador con munición blindada.
Si me prometes viajes, sábanas memorables,
amor a quemarropa, renovada ilusión,
creo un inconveniente seguir aún con vida.
Tus esperanzas son el más funesto augurio
y me intimida el hecho de que propongas treguas.
Esa felicidad que para mí convocas
tiene el sabor amargo de las sangres más tristes.


(Carlos Marzal)

1 comentario:

Woman off line dijo...

¡Que hermosa manera de contar un amargo real!