martes, 3 de mayo de 2011

Andadura

Ya ni fuerzas te quedan,
ni el tesón que antes traías
te levanta.

Algo muere aquí
dentro.

Tanto camino has absorbido
con tus pasos, tantas palabras
preguntan al silencio, responden
al silencio bien caídas.

Se sufre el polvo supurado
en la andadura. Los perros muerden
estas llagas nuevas.

Quema el cansancio
sin dolor, atropellando las razones
que antes izaban el mástil
a lo alto...

Y ya sin fuerzas,
turbados de un amor insuficiente,
¿qué hacemos caminante,
a estas alturas...?

Alguien dice: seguir
con la renuncia a cuestas.

Y aún nos mantenemos.

(Luis Mateo Díez)

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