viernes, 6 de mayo de 2011

Dormidos en la mina

Nos despierta la mañana
cuando aún no sabe mirar
su piel de plomo. Y abrimos
nuestros ojos negros soñando
en esta inquieta galería.

Hemos dormido toda una
noche de tierra, al calor
de estas entrañas mudas.

Respiramos su pesada bruma
de carbón reluciente, su aroma
tosco desenterrado a nuestra luz
tan pobre.

¡Qué sueño tan profundo
alumbrado al cariño de los
candiles pálidos! Extraño sueño
donde las sombras son de tierra
y aplastan los pulmones abrasados.

Al despertar vuela un zumbido
en nuestra frente, la llamada que
lejos nos reclama suyos.

Y no sabemos si aún dura la
noche entre los nuestros. O si
la tierra nos tiene aquí plantados
a madurar el fruto que recogen...

(Luis Mateo Díez)

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