domingo, 27 de noviembre de 2011

Der, Die, Das

Tu torpe Ich komme aus salva la tarde
de un día atroz. Pronuncias 
encantadoramente 
mal todas las palabras. Te has dejado
el libro en casa y yo te lo agradezco 
sin decir nada. Llueve
tras el cristal oscuro que duplica
nuestras cabezas juntas. Soy feliz
y durante un instante son felices
la vida, los idiomas y las clases nocturnas,
la lluvia, las ventanas, los inviernos...

Mas, ¿qué será de mí mañana? Sigue
salvándome. No te marches a casa.
Durmamos en la Escuela. Yo te enseño
a pronunciar ich heiße y noch einmal.
De repente, una noche, nada importa.
Los gestos son los mismos tiernos gestos de siempre
y podemos jurarnos lo que quieras.

Pon tus ojos en mí, mira mis manos.
Repetiremos juntos un curso y luego otro.
Si es verdad que los hombres se mueren de sí mismos
yo no me moriré. Tú no te mueras.


Vamos a recorrer estos pasillos.
Nunca me dejes solo. No te vayas
a casa cuando el timbre suene y suene...

(José Luis Piquero)

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