jueves, 26 de diciembre de 2013

Tal vez todo esto, la vida que bajo la luz palpita, no sea otra cosa que un trampantojo que disfraza bajantes y alcantarillas. Cielo falso que simula blancura, más que nada porque aquí nos han puesto y somos oscuridad y no hay remedio. Tal vez todo esto, la vida que bajo la luz palpita, no sea otra cosa que una evidencia absurda y perversa de que la muerte es verdad y nos habita. 

(Amparo Carballo Blanco)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Alas

Al fin y al cabo
                  ¿Qué es un pájaro?
Alguien podría beberle todo el aire,
y entonces, ¿qué?
Al fin y al cabo, ¿qué somos tú y yo
para pasarnos la noche en un abrazo?
Cualquier ruido podría separarnos.

(José Antonio Llamas)


domingo, 22 de diciembre de 2013

Manicomio




La carretera nacional antiguamente
bordeaba el manicomio.
Un edificio gris
con una torre al lado
en forma de pirámide.

En mi asombro infantil imaginaba
-aunque nunca lo vi-
que los internos,
observados de cerca por sus médicos
eran instados a trepar
para medir
su grado de locura
según el punto de altitud
que hubieran alcanzado.

Hoy hay una autovía
que circunvala el horror,
y el edificio
-transformado en psiquiátrico-
queda muy lejos de nuestras miradas. 
Ya no hay locos tampoco.
Sólo estamos
quienes sufrimos trastornos psicológicos,
dormimos cada noche en nuestra cama,
soñamos
con trepar
a lo más alto
de la más alta torre
y quedarnos allí,
en el lugar exacto
donde el descenso resulte ya imposible.

(Julia Conejo Alonso)

Corazones de gominola

Intento imaginar,
cuando me besas,
que eres aquel muchacho incompetente
que apenas acertaba
a colocar sus labios encima de los míos
sin que las manos le sudaran.

El que desperdició tardes enteras
de estudiante en temporada de parciales
para confeccionar,
con gominolas de corazón
y regalices rojos,
una cuelga especial de cumpleaños
que adornase mi cuello
de ilusiones aún sin estrenar,
sin rotos hilvanados
ni descosidos tristes.

Pero sólo tropiezo con el hombre
que ya no se dedica 
a la fabricación casera de collares,
sino a la destrucción de objetos cotidianos.

Teléfonos,
cristales,
emociones,
promesas de futuro...

(Julia Conejo Alonso)
Ya regresaste.
El ocaso te espera
en la ventana.

(Rafael García Bidó)
La mariposa
muerta. El viento aún
mueve sus alas.

(Rafael García Bidó)
La llovizna...
Agua que casi cae
y casi suena.

(Rafael García Bidó)


Entro en el bosque.
Una liebre me esquiva,
y sé que existo. 

(Ariadna G. García)

66º33'45º

El Círculo Polar es la región
más despoblada , inhóspita, del mundo.

Apenas dos personas
por kilómetro cuadrado.

Estás conmigo aquí.
Nada me falta. 

(Ariadna G. García)

viernes, 11 de octubre de 2013

Y consumir

Vibra en mí el Universo con el temblor primero, 
el único, esencial. El exterior asoma
-pozo de la retina- a buscar su principio.
Dentro, fuera, es lo mismo: cuando abrimos los ojos
nació el mundo. Existimos
porque un sueño de astros sostiene nuestro peso. 

(Pilar Blanco)

jueves, 10 de octubre de 2013

Claudia en la biblioteca

Rebuscas en los libros
con un extraño afán de jardinera. 
Delicada y ansiosa, de perfil me pareces
distinta cuando curvas las rodillas
y se tensan tus muslos
debajo del vaquero. Muerte lenta
contemplar, sin tocarlo,
el pequeño tatuaje en tu cintura.
Será mejor sufrir que describir los pechos;
¿quién se atreve a cruzar los toboganes

que unen la palabra con su tema?

Así que huyo
y finjo distracción. 
Si volvieras la vista a quien te escribe
desaparecerías, y es demasiado pronto.
Sigue leyendo, Claudia.
Haces bien en amarte.

(Andrés Neuman) 

miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Qué fueron sino pesares?

Inventamos la vida
como un vasto engranaje de soberbia y de miedo,
de oropeles y llanto.
Oponemos endebles tablas al huracán
y éste nos zarandea, hace crujir los huesos,
estremecer el alma;
juega con nuestro peso que se esparce y astilla.
Presos del torbellino, hojas sin voluntad que el destino golpea, 
agitamos las alas que nunca hemos tenido
y fingimos el vuelo.

(Pilar Blanco)

domingo, 6 de octubre de 2013

Primeros números

Hubo dos que empezaron a construir mis noches
entre sábanas nuevas como páginas
y el antiguo argumento de la pasión recíproca. 
Aquel modesto incendio trajo un número impar:
mis padres aprendieron el oficio
de no dormir por culpa del hijo de sus sueños.
Desvelado y redondo, a mí se me trepaban
estas muecas de miedo que mi sonrisa oculta.

Se mantuvo el triángulo hasta el día 
que el recuerdo del dos creó un espejo:
mi cuarto -nuestro cuarto- se volvió
una juguetería después del cataclismo,
un campo de batalla con dos supervivientes.
Y detrás de una puerta mal cerrada
un hombre, una mujer
desconcertadamente jóvenes aún
se preguntaban qué tocaba ahora.

El resto fue cuestión de despejar incógnitas,
improvisar una igualdad, el riesgo
de algunas divisiones. Cuando ambos
devolvamos al dos lo que tenía,
simétricos él, ella
se harán viejos el uno con el uno,
opuestos y queriéndose.

Pero -primera vez, y toda vez es única- 
sucederá la resta. Reducida,
una cifra mirando fijo al suelo,
sé que quizá mi madre
preferirá dejar también la casa
y correr a apagarse junto al mar.

No olvidaré jamás el gesto de mi hermano.
Ahora somos dos, murmuraré. 
Él no contestará, si bien sus ojos
parecerán decirme: siempre seremos cuatro.
Y abrazándonos
como se estrechan unos parecidos,
lloraremos debajo de la tarde.

Y por primera vez -y toda vez es única-
tendremos la más simple certidumbre,
el asombro del cero boquiabierto
que no se recupera de no ser. 

(Andrés Neuman)

jueves, 3 de octubre de 2013

Las cañas pretenciosas

Es tu terreno, conoces
la técnica:
hablar con la intensidad misma
de rosas abriéndose muy rápido.

La dificultad llega
cuando se aplica la perspectiva,
cuando después de cada metáfora
sólo hay un capullo.

(Sofía Castañón)

Cáncer


Camino despacito sobre los huesos húmedos
de tu recuerdo.
Hoy es viernes y mañana nos quedará
un día menos.
Los retrovisores tiemblan
y yo los limpio
con la aspereza de mi lengua:
retumban. Escaneo recuerdos
sobre mi cuerpo
para que no desaparezcas,
para que te inyectes en mi voz
y en mis pasos violeta
de chica muerta.
Después de dormir parece que
todo va bien,
pero camino de la universidad
mis lágrimas te van matando,
anticipadamente. 
Parece fácil continuar sin ti,
el frío se instalará en nuestros párpados,
tu hija se derretirá y
los demás te mantendremos 
en la vitrina privilegiada 
de la memoria
con un cartel de no tocar.
Acurrucarse es fácil, casi tanto
como caminar de puntillas,
despacito
sobre tus huesos húmedos
de nieve sucia.

(Lucía Boscá Gómez)
Fotografía: http://www.unprofound.com/jim/

Capaz de patentar este ridículo modo
de acercarme a tus principios de forma pueril
pienso en quién dormirá contigo.
Soy el animal más posesivo de la Tierra.
Vomito la inocencia en tu guarida de lobo
y siento por un momento que también es mía
para esconderme entre tus sábanas y pensar:
"Tranquila, fiera, las hay más ridículas que tú".
Pero no tan niñas.

(Almudena Vidorreta)

miércoles, 2 de octubre de 2013

Noche Indefensa

Entregar los dos ojos
a la oscura amenaza, a la caricia
pálida de una sábana. 

Pactar con la quietud
mientras los mercenarios de la noche
nos asaltan.

Amanecer más débil,
confuso por el golpe de las luces,
engañarse creyendo
que no nos roban nada.

(Andrés Neuman)


Ropajes

Decirte que te amo es una historia
de mustias obviedades.
Sería preferible que leyeses
amores novedosos,
canciones que mitiguen por las noches
tus raptos de inocencia.

Mis trajes de soldado no son más
que miedo a la batalla. 
Y peores mis trajes de turista,
como si la aventura de las calles
pudiera seducirme.
Por si no lo sabías nunca logré emigrar,
sigo habitando en sábanas, las mismas
que humedecí de niño
cuando aún no te amaba y todavía
no había mojado tus sábanas. 
Mi única destreza es protegerme.

Decirte que me ames es un pleito
de lenguajes más hábiles que el mío.
No sé nada de espejos,
no entiendo una sonata, 
callar es la virtud que no merezco.
Ojalá te bastasen las delicias
de los mundos y las tardes
que no me pertenecen.

Decir te amo suele ser asunto
de obvias melancolías. 

(Andrés Neuman)

martes, 1 de octubre de 2013

Injuria al sol



El sol es carne de verano.
No sabe perfilar
el lomo de un tejado ni envolver
el dolor general en la penumbra.
El sol se ha chamuscado en un gran plato,
reniega porque sí del fugitivo,
chirriante su canción de luz y fuego.
Los insomnes son patriotas de lo oscuro
que fusilan con sus párpados la curva de la aurora.
Muérase el sol, a quién le importa.
Ni a mí ni a los murciélagos,
ni a ciegos ni a convictos.
El sol es carne,
podrida carne de un infierno conocido.

(Andrés Neuman)

lunes, 30 de septiembre de 2013

Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero
hijo de padre borracho
y hermano de un suicida
perseguido por lo pájaros y los recuerdos
que me acechan cada mañana
escondidos en los matorrales
gritando por que termine la memoria
y el recuerdo se vuelva azul, y gima
rezándole a la nada porque muera.

(Leopoldo María Panero)

sábado, 28 de septiembre de 2013

Hastío

El bello mundo me produce asco.
Si pudiera, lo haría
saltar en pedacitos por los aires,
y con él a mí misma.

Yo no pedí vivir; si Tú me hiciste,
es tu culpa, y no mía.
Atrévete a juzgarme si tu pobre
criatura se suicida.

(Carmen Jodra)

miércoles, 25 de septiembre de 2013



Si supieras que a veces
me cuesta respirar, garganta a la deriva
remontando el abismo líquido de las aguas.
Si supieras
del ansia de no hundirse,
la lucha permanente del cuerpo braceando
por mantener el ritmo de la respiración,
por desoír la dulce llamada de lo oscuro
-sirenas escondidas acechando mi sangre,
conduciendo hasta el fondo la lava de mis venas,
afilando en mis ojos su maraña
de líquenes y erizos-,
si supieras...
El peso del cuerpo oprime los pulmones,
el roce de la vida araña hasta la encía,
el goteo del alma desangra todo empuje,
todo sueño gastado,
toda alba de futuro presentida.
Ay, si supieras
que vivo a flor de agua y no sé cómo,
y ya no sé nadar
ni mantenerme.

(Pilar Blanco)

martes, 24 de septiembre de 2013

No puedes comprender cuánto peso sostiene
la costra de los años.
Desde la lejanía de la edad
te sientes invencible, crees eterna y dorada
la plenitud, la piel, la ingenua fe en ti misma
que caerá, como el musgo trepa por la pared
de viejos optimismos.
Pues todo está ya hecho, todo probado en pasos sucesivos
y aún así nos parece
todo por descubrir. Aferra tus paisajes,
el calor de tus soles, los afectos
que crees perennes. Cuando arrecie el otoño
tus pasos pisarán su brevedad podrida. 

(Pilar Blanco - Autora leonesa)

domingo, 9 de junio de 2013

Algo llama a la puerta

Una gran luz blanca alborea por todo el
continente 
mientras ensalzamos nuestras fallidas tradiciones,
matamos a menudo por preservarlas
o a veces matamos sólo por matar. 
No parece que importe: las respuestas gravitan
fuera de nuestro alcance,
fuera de control, fuera de sí. 

Los líderes del pasado eran insuficientes,
los líderes del presente son incapaces.
Nos acurrucamos en la cama por las noches y esperamos.
Es una espera sin fe, más bien
una oración por la gracia inmerecida.

Todo se parece cada vez más a la misma película 
de siempre. 
Los actores son distintos pero el argumento es el mismo:
absurdo.

Era de esperar, viendo a nuestros padres.
Era de esperar, viendo a nuestras madres.
Y es que no sabían, tampoco ellos estaban capacitados para 
enseñar.
Fuimos demasiado inocentes para desoír sus
consejos
y ahora hemos hecho nuestra
su propia
ignorancia.
Somos ellos, multiplicados.
Somos sus deudas impagadas.
Estamos en bancarrota 
monetaria y
espiritual.

Hay algunas excepciones, por supuesto,
pero están al borde del
precipicio
y
en cualquier momento
se desplomarán para unirse al resto
de nosotros,
los locos de atar, los maltrechos, los ciegos y los tristemente
corruptos.

Una gran luz blanca alborea por todo el
continente,
las flores se abren ciegas al viento apestoso,
mientras grotesco y a la larga
inhabitable
nuestro siglo XXI
lucha por
nacer.

(Charles Bukowski)

viernes, 22 de febrero de 2013

La melancolía de la literatura

Entonces me dije: Intenta escribir algo
alegre,
algo reconfortante,
algo que pueda ayudar a una persona
que tiene cáncer o a la que ha atropellado un auto

Me puse a pensar
estuve pensando una tarde entera

y no se me ocurrió nada alegre
o estimulante

Esto es lo que les debió pasar a Shakespeare
y a Dostoievski,
a Proust y a Kafka

Por eso la gente no lee
Sólo leen los deprimidos,
para confirmar su depresión.

(Cristina Peri Rossi)


jueves, 21 de febrero de 2013

Biblioteca



Me pregunta con mucho interés
qué he hecho con mi antigua biblioteca
de ocho mil volúmenes

No hay nada que me parezca más caduco
que la fotografía de un viejo escritor
o de una vieja escritora
rodeados de sus libros
como un ejército de guardaespaldas.

Los regalé -le digo.

¿Y no los añoras? -pregunta.

Me gusta amarlos a la distancia
-contesto-
para no decepcionarme.

(Cristina Peri Rossi)
(fotografía tomada de: http://paranormalpsychology.wordpress.com/)

viernes, 18 de enero de 2013

Tengo

Guardo un par de poemas tristes por si llega el frio.
Una ventana siempre abierta que me traiga olor a mar.
Aún preservo mi viejo disfraz de marido, una película del Oeste 
y anhelos de libertad. Conservo la mitad de la mitad 
de los besos que me prestaste. Un catalejo ya oxidado
por el que te vi marchar. Un sofá con dos asientos
aunque uno esté vacío. El reflejo macilento de éste inerte
en el cristal. Aún poseo un cenicero con restos de tu amargura.
Una sonrisa ficticia ya cansada de perder. Mi reloj de arena
que sigue estando atrasado. Un desierto de recuerdos
en el que muero de sed. Tengo primaveras grises e inviernos 
peores. Días y monotonías, noches frías ya sin fe.
Una conciencia afligida, lágrimas que llevan tu nombre.
Las llaves del Retiro por si decides volver.

(Daniel Somolinos Pérez)

viernes, 11 de enero de 2013

Las cicatrices de las cosas

La puerta azul abre la buhardilla crujiente. Allí habita un jardín rebelde de objetos. Cosas con cicatrices que siempre esperan. 
Empiezan su reunión y me invitan a acariciar la máquina de escribir desdentada, el reloj sin agujas y la brújula que señala al sur. Se asoma el caballete tatuado de óleo derramado y tras ellos el telescopio llegando a la luna.

Hoy el globo terráqueo está inquieto. En su cartografía tiene los lunares rojos ya vistos, y muchos más, azules, diciendo dónde ir. Le he hecho bailar, como ha pedido, y se ha mareado al girar. Repaso la libreta de exploraciones con los ciento veinticuatro países por vivir. Hice las cuentas para rescatar el tiempo: realizar dos viajes al año y alcanzar la edad de ochenta y tres. 

El jardín de prodigios siempre espera; soy yo la que cierro la puerta azul y entro de nuevo en el olvido.

(Fátima Martín Rodríguez)

martes, 1 de enero de 2013

Relámpago (Diálogo sentimental)

- ¿Has visto?
- Sí.
- Qué corto ha sido.
- Pero su luz aún duele.

(Julio Herranz)

Consideración

Un rencor imprevisto
ha invertido el vicio
de adorarte. Salgo así
bien pagado del error,
porque si amar consume
contigo ya es ganar
no perder nada.

(Julio Herranz)