miércoles, 25 de septiembre de 2013



Si supieras que a veces
me cuesta respirar, garganta a la deriva
remontando el abismo líquido de las aguas.
Si supieras
del ansia de no hundirse,
la lucha permanente del cuerpo braceando
por mantener el ritmo de la respiración,
por desoír la dulce llamada de lo oscuro
-sirenas escondidas acechando mi sangre,
conduciendo hasta el fondo la lava de mis venas,
afilando en mis ojos su maraña
de líquenes y erizos-,
si supieras...
El peso del cuerpo oprime los pulmones,
el roce de la vida araña hasta la encía,
el goteo del alma desangra todo empuje,
todo sueño gastado,
toda alba de futuro presentida.
Ay, si supieras
que vivo a flor de agua y no sé cómo,
y ya no sé nadar
ni mantenerme.

(Pilar Blanco)

No hay comentarios: