viernes, 11 de octubre de 2013

Y consumir

Vibra en mí el Universo con el temblor primero, 
el único, esencial. El exterior asoma
-pozo de la retina- a buscar su principio.
Dentro, fuera, es lo mismo: cuando abrimos los ojos
nació el mundo. Existimos
porque un sueño de astros sostiene nuestro peso. 

(Pilar Blanco)

jueves, 10 de octubre de 2013

Claudia en la biblioteca

Rebuscas en los libros
con un extraño afán de jardinera. 
Delicada y ansiosa, de perfil me pareces
distinta cuando curvas las rodillas
y se tensan tus muslos
debajo del vaquero. Muerte lenta
contemplar, sin tocarlo,
el pequeño tatuaje en tu cintura.
Será mejor sufrir que describir los pechos;
¿quién se atreve a cruzar los toboganes

que unen la palabra con su tema?

Así que huyo
y finjo distracción. 
Si volvieras la vista a quien te escribe
desaparecerías, y es demasiado pronto.
Sigue leyendo, Claudia.
Haces bien en amarte.

(Andrés Neuman) 

miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Qué fueron sino pesares?

Inventamos la vida
como un vasto engranaje de soberbia y de miedo,
de oropeles y llanto.
Oponemos endebles tablas al huracán
y éste nos zarandea, hace crujir los huesos,
estremecer el alma;
juega con nuestro peso que se esparce y astilla.
Presos del torbellino, hojas sin voluntad que el destino golpea, 
agitamos las alas que nunca hemos tenido
y fingimos el vuelo.

(Pilar Blanco)

domingo, 6 de octubre de 2013

Primeros números

Hubo dos que empezaron a construir mis noches
entre sábanas nuevas como páginas
y el antiguo argumento de la pasión recíproca. 
Aquel modesto incendio trajo un número impar:
mis padres aprendieron el oficio
de no dormir por culpa del hijo de sus sueños.
Desvelado y redondo, a mí se me trepaban
estas muecas de miedo que mi sonrisa oculta.

Se mantuvo el triángulo hasta el día 
que el recuerdo del dos creó un espejo:
mi cuarto -nuestro cuarto- se volvió
una juguetería después del cataclismo,
un campo de batalla con dos supervivientes.
Y detrás de una puerta mal cerrada
un hombre, una mujer
desconcertadamente jóvenes aún
se preguntaban qué tocaba ahora.

El resto fue cuestión de despejar incógnitas,
improvisar una igualdad, el riesgo
de algunas divisiones. Cuando ambos
devolvamos al dos lo que tenía,
simétricos él, ella
se harán viejos el uno con el uno,
opuestos y queriéndose.

Pero -primera vez, y toda vez es única- 
sucederá la resta. Reducida,
una cifra mirando fijo al suelo,
sé que quizá mi madre
preferirá dejar también la casa
y correr a apagarse junto al mar.

No olvidaré jamás el gesto de mi hermano.
Ahora somos dos, murmuraré. 
Él no contestará, si bien sus ojos
parecerán decirme: siempre seremos cuatro.
Y abrazándonos
como se estrechan unos parecidos,
lloraremos debajo de la tarde.

Y por primera vez -y toda vez es única-
tendremos la más simple certidumbre,
el asombro del cero boquiabierto
que no se recupera de no ser. 

(Andrés Neuman)

jueves, 3 de octubre de 2013

Las cañas pretenciosas

Es tu terreno, conoces
la técnica:
hablar con la intensidad misma
de rosas abriéndose muy rápido.

La dificultad llega
cuando se aplica la perspectiva,
cuando después de cada metáfora
sólo hay un capullo.

(Sofía Castañón)

Cáncer


Camino despacito sobre los huesos húmedos
de tu recuerdo.
Hoy es viernes y mañana nos quedará
un día menos.
Los retrovisores tiemblan
y yo los limpio
con la aspereza de mi lengua:
retumban. Escaneo recuerdos
sobre mi cuerpo
para que no desaparezcas,
para que te inyectes en mi voz
y en mis pasos violeta
de chica muerta.
Después de dormir parece que
todo va bien,
pero camino de la universidad
mis lágrimas te van matando,
anticipadamente. 
Parece fácil continuar sin ti,
el frío se instalará en nuestros párpados,
tu hija se derretirá y
los demás te mantendremos 
en la vitrina privilegiada 
de la memoria
con un cartel de no tocar.
Acurrucarse es fácil, casi tanto
como caminar de puntillas,
despacito
sobre tus huesos húmedos
de nieve sucia.

(Lucía Boscá Gómez)
Fotografía: http://www.unprofound.com/jim/

Capaz de patentar este ridículo modo
de acercarme a tus principios de forma pueril
pienso en quién dormirá contigo.
Soy el animal más posesivo de la Tierra.
Vomito la inocencia en tu guarida de lobo
y siento por un momento que también es mía
para esconderme entre tus sábanas y pensar:
"Tranquila, fiera, las hay más ridículas que tú".
Pero no tan niñas.

(Almudena Vidorreta)

miércoles, 2 de octubre de 2013

Noche Indefensa

Entregar los dos ojos
a la oscura amenaza, a la caricia
pálida de una sábana. 

Pactar con la quietud
mientras los mercenarios de la noche
nos asaltan.

Amanecer más débil,
confuso por el golpe de las luces,
engañarse creyendo
que no nos roban nada.

(Andrés Neuman)


Ropajes

Decirte que te amo es una historia
de mustias obviedades.
Sería preferible que leyeses
amores novedosos,
canciones que mitiguen por las noches
tus raptos de inocencia.

Mis trajes de soldado no son más
que miedo a la batalla. 
Y peores mis trajes de turista,
como si la aventura de las calles
pudiera seducirme.
Por si no lo sabías nunca logré emigrar,
sigo habitando en sábanas, las mismas
que humedecí de niño
cuando aún no te amaba y todavía
no había mojado tus sábanas. 
Mi única destreza es protegerme.

Decirte que me ames es un pleito
de lenguajes más hábiles que el mío.
No sé nada de espejos,
no entiendo una sonata, 
callar es la virtud que no merezco.
Ojalá te bastasen las delicias
de los mundos y las tardes
que no me pertenecen.

Decir te amo suele ser asunto
de obvias melancolías. 

(Andrés Neuman)

martes, 1 de octubre de 2013

Injuria al sol



El sol es carne de verano.
No sabe perfilar
el lomo de un tejado ni envolver
el dolor general en la penumbra.
El sol se ha chamuscado en un gran plato,
reniega porque sí del fugitivo,
chirriante su canción de luz y fuego.
Los insomnes son patriotas de lo oscuro
que fusilan con sus párpados la curva de la aurora.
Muérase el sol, a quién le importa.
Ni a mí ni a los murciélagos,
ni a ciegos ni a convictos.
El sol es carne,
podrida carne de un infierno conocido.

(Andrés Neuman)