domingo, 22 de diciembre de 2013

Corazones de gominola

Intento imaginar,
cuando me besas,
que eres aquel muchacho incompetente
que apenas acertaba
a colocar sus labios encima de los míos
sin que las manos le sudaran.

El que desperdició tardes enteras
de estudiante en temporada de parciales
para confeccionar,
con gominolas de corazón
y regalices rojos,
una cuelga especial de cumpleaños
que adornase mi cuello
de ilusiones aún sin estrenar,
sin rotos hilvanados
ni descosidos tristes.

Pero sólo tropiezo con el hombre
que ya no se dedica 
a la fabricación casera de collares,
sino a la destrucción de objetos cotidianos.

Teléfonos,
cristales,
emociones,
promesas de futuro...

(Julia Conejo Alonso)

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