martes, 6 de mayo de 2014

los espejos



Son esclavos del tiempo que, apostados
estratégicamente en cada alcoba,
se esfuerzan en silencio en ir cambiando
con aliento de hielo nuestros rostros.
De día ofrecen siempre el mismo aspecto
inofensivo que los otros muebles, 
mas de noche respiran y si enciendes
de improviso una luz se quedan pálidos.
Jamás los mires aunque a ti te miren.
Cuando antes de salir entras en ellos,
te roban la belleza que te dan.
Con la cara cubierta, haz que se vuelvan
de cara a la pared. Y más no hagas.
Se multiplican al morir, rompiéndolos.

(Lorenzo Oliván)

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