sábado, 21 de junio de 2014

Estabas apoyada contra la puerta.
Te pedí un cigarrillo
y me pasaste un paquete arrugado.
Miré dentro. Sólo hay uno, te dije.
Y qué, me dijiste, ¿te da pena?
Nos reímos un rato.
Luego cayeron unas cuantas cervezas.
Después las cosas siguieron su curso:
igual de perdidos los dos,
por qué no perdernos juntos.

(Karmelo C. Iribarren)

Mejor así

Por supuesto que hay un montón
de cosas que no te he dicho
todavía. Qué esperabas.
Si te lo dijese todo de golpe
en un ataque freudiano de sinceridad, 
no sólo no me creerías nada, 
sino que además empezarías a mirarme
como a un tipo seriamente peligroso.
Mejor así. Mejor que sigas pensando
que tengo mucha vida interior
y que te aguardan momentos irrepetibles. 

(Karmelo C. Iribarren)

viernes, 6 de junio de 2014

Yo no quiero

                                          "Yo quiero que sufras lo que yo sufro
                                                              y aprenderé a rezar para lograrlo"
                                                                                 (José María Fonollosa)


Yo no quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que sufras
más. 
Yo te quiero más roto
que yo.
Más desguazado
que yo.
Yo quiero que el dolor
te destroce el esternón.
Que tengas que luchar
a todas horas
por sobrevivir sin ganas. 
Que no soportes
ser el hombre más miserable
del mundo
por quererme a tu lado.

Yo ya lo sufro.

No quiero que me odies.
Odiando se hace más fácil
la ausencia.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que te asfixies con tu llanto,
que no encuentres paz
en ningún sitio.
Que no soportes el peso
de tu cuerpo
sin mis dedos. 
Yo quiero que el miedo
no te deje dormir, 
como un dolor insomne.

Yo ya lo sufro.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que vengas,
rogando en silencio,
muerto de miedo, inseguro,
que vuelva contigo.
Que sin mí, tus días
son estertores.
Como mi pésame diario.

Dime que sufres lo que yo sufro.

Y dímelo llorando.

(Eva Vaz)
Lanzamos mensajes de texto
correos electrónicos
entradas en bitácoras

igual que los náufragos 
lanzaban al mar sus botellas.
Pedimos que nos rescaten

de nuestras islas sin playas.
Como siempre, hay mareas
turistas y mirones numerosos

y sólo de vez en cuando
uno entre la multitud
entiende nuestra letra.

(Ana Pérez Cañamares)