viernes, 4 de julio de 2014

Sin esperanza

Tú me dijiste quizá.

Y te envié poemas que leía en las paredes
y en las puertas de lavabos de los bares.
Sin respuesta.

Y te lloraba estando a solas
y te intentaba olvidar sin lograrlo,
y me seguía masturbando mientras pensaba en ti.

Tú me dijiste
quizá.
Y yo mantuve la esperanza cada hora
de mi vida, y aún la tengo
puesta en pie sobre un altar del opus dei.

Y te escribía con palabras tan bonitas
que yo mismo me creía que era así.

Y pensaba que ablandar tu corazón sería más fácil. 

Ahora creo que arrancar tu corazón
será más fácil.

(Jorge Barco)

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