martes, 28 de octubre de 2014

Ahora el horizonte es sólo lágrima...

Ahora el horizonte es sólo lágrima
y el barco busca su muerte entre las rocas.
Saltan puñales en el agua
como un temblor de noche en la memoria,
pero aún retienes en tu mano abierta
un abanico de luz, una alondra,
audaces canciones que del tiempo escapan.
Una lluvia de espinas más allá de tus ojos,
nada que anuncie la orilla de otros mares,
ríos secretos, los peces que un instante brillan
y dejan caer su luz entre las olas.
Hasta el arrabal de tu sueño de jazmines,
hasta tu torre desnuda de rosas y de labios,
llegan la edad y el frío de tu cuerpo ausente.
Acaso ya para tu viaje no hay camino.

(Ana María Navales)


No hay comentarios: