jueves, 13 de noviembre de 2014

A una muñeca antigua


Sólo es una muñeca
ahorcada en el péndulo del tiempo,
deshabitada como una casa vieja,
con su cutis de cera,
amortajada de moaré y sombrero.
Pero me está observando
con un temblor de hueco en su mirada.
No es nadie,
nunca vivió,
nunca tuvo ocasión de equivocarse.

Por eso me da miedo.


(Blanca Sarasua)

lunes, 10 de noviembre de 2014

Esperando mi vuelta

A dónde vas, jugando a ser eterna,
pisando sin cuidado el mar,
sin el menor pudor,
con la misma certeza de quien anda por casa.
Eres un ser alado, sin células apenas,
el pelo largo como tu osadía,
y esas manos a tientas
llevándote a destiempo la luz de la mañana.
El cuerpo, con los miedos que te quedan,
lo dejas en la arena.
Te agarro por los hombros del espejo;
no me engañes
ni me vuelvas la cara:
buscas el paso firme de la dicha
en un plato final
definitivo,
sin una carga de sombras a su espalda.
Tú sabes que no existe,
chíllalo,
estrújate de rabia.
Luego sigue buscándolo,
cuélate sin entrada en el palco de la vida,
no me bajes la guardia.
Y no vuelvas sin él,
que yo estaré en el muelle de mis vértigos,
vestida de tu cuerpo
esperándote,
para llevarte a casa.

(Blanca Sarasua)


jueves, 6 de noviembre de 2014

Sombra del pasado

Se despertó la sombra,
callada
en el fondo de mi espejo.
Me agarró de la mano,
me llevó donde viven las palabras,
y hablamos
como se hablan las barcas
cuando se sienten vivas,
movidas por el agua.
Vino del otro lado del espejo,
de allá donde no escuecen las astillas.


(Blanca Sarasua)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Más cerca del mañana...

Más cerca del mañana
que del ayer, el tiempo
como un espejo limpio
tiembla ante la infancia.
La puerta aún no se cierra
y adivinan los ojos
el peligro, la sombra
de lo que ya no existe.
La palabra se agota
y la voz se adelgaza
en un largo silencio.
Ya descansan los sueños
al borde del camino
y quedan pocas preguntas
que me atreva a responder.


(Ana María Navales)