jueves, 13 de noviembre de 2014

A una muñeca antigua


Sólo es una muñeca
ahorcada en el péndulo del tiempo,
deshabitada como una casa vieja,
con su cutis de cera,
amortajada de moaré y sombrero.
Pero me está observando
con un temblor de hueco en su mirada.
No es nadie,
nunca vivió,
nunca tuvo ocasión de equivocarse.

Por eso me da miedo.


(Blanca Sarasua)

1 comentario:

Luismi dijo...

Hoy me acordé de ti, mientras leía poesía, después de muchos años, camino del trabajo. Y decidí escribir mi última entrada, para matar a los fantasmas del pasado. Saludos, jovenzuela.