lunes, 23 de febrero de 2015

Cuarto de la costura 42

-Casi primavera-

Así, sin tapujos, dime: ¿cuánto tiempo de vida me quedas?
¿tú quién te has mentido que eres para creerme a mí?
He pasado la noche comiendo pipas por si mañana apareces
para decirme que me saben los labios a arrecife desde el desierto.

Me invade una curiosidad en serie
y de tu pelo nacen gatos cazando mariposas
quiero ser el cuervo que te bese los párpados antes de dormir
mientras no finges tranquilidad.

Sólo Dios sabe, pero yo intuyo
que en otra vida fui dos mujeres
y tuve que matar a esa parte de mí
a la que le dijiste te quiero
antes de volver a decírmelo.

No soy celosa, soy empática.

Y así,
empática perdida,
pienso en quién necesita un motivo
cuando se tienen dos hoyuelos,
el cuarto de costura de las heridas,
la innecesidad de saber qué vomitan hoy en la tele
y el mando de los estados de ánimo esperándome en el sofá.

Tú ganas
vas en contra del resto,
pero juegas conmigo.

Hazme daño,
"la poesía no será televisada"

(Irene X)

martes, 10 de febrero de 2015

Madre

Corta la madre el cordón umbilical,
mas no renuncia al vínculo.
Te empuja a la otredad
pero desesperadamente bebe en tu vida
pues en ella
terrible
y mutilada
su entraña
aún palpita.
¡Qué deuda irreparable la del hijo!

Y sin embargo, a veces, al pasar
la página del libro de los días,
se rasga, fiera, el vientre,
y te envuelve una vez más en su carne
para que no te pierdas,
para que no te mueras
solo,
como un náufrago abandonado al pánico
en el inmenso océano.


(Clara Janés)

viernes, 6 de febrero de 2015

tres mil latidos y doscientos litros de sangre

Si pudiera multiplicarme
pasearía contigo
dándote las dos manos.

Quiero decir,
si pudiera ser dos yo,
yo dos veces
-entiéndeme-
un alma repetida
como el rizo que se enreda entre dos dedos
y pareciera un meñique
o los labios
que abrieran paso a una lengua
que precediera a un beso
que se duplicara buscando la eternidad,
colonizaría tu hoy y tu mañana,
te esperaría donde estarías
y donde querrías estar,
te extrañaría
viendo cómo tus besos crean goteras en mis pestañas
y al mismo tiempo te dibujaría labios
llenos de saliva
en el centro de tu dedo corazón.

Si pudiera redoblarme
nos observaría desde fuera
como quien mira a los ojos de la muerte
con envidia.

Si pudiera estar aquí y allí
estaría en ti y en ti,
prendería fuego a Troya
mientras te regalo París,
te miraría dormir
y al mismo tiempo soñaría contigo.

Ya sabes a lo que me refiero,
si pudiera engañar a las coordenadas
crearía un mapa donde solo cupieran
tus dedos de los pies
y esta necesidad mía de seguirte a todas partes.

Si pudiera ser la misma en dos mitades,
amor,
te vestiría con el mismo nerviosismo
con el que me dejas desnudarte,
limaría mis errores
para que el tropiezo fuera suave
y sería a la vez precipicio e impulso
de todos tus miedos.

Si pudiera,
mi amor,
convertiría todo lo que ahora es singular
en plural.

Pero no puedo,
así que has de conformarte
con lo único que puedo hacer:
quererte
-no el doble, ni por dos, ni al cuadrado,
sino con la fuerza de un ejército 
de tres mil latidos y doscientos litros de sangre
que queriéndote dar más de lo que tiene
te da todo lo que es-.

(Elvira Sastre)

jueves, 5 de febrero de 2015

-Casi nieve-


Ojalá eso aquí.
Aquí casinieva.
Y las terrazas bonitas parecen neveras cubiertas de escarcha
repletas de mí
Mi medio limón está podrido y solo.
No me envidia.
Ella lo llama "Laponias ficticias"
pero el frío es tan cierto
que no podría tocarla con los dedos.

Es bonito ese lugar.
Ojalá estuviese aquí otro.
Aquí casiduele
Aquí casi todo son limpialágrimas en los cristales
Tu nombre en las lunas de los coches rojos parece mi sangre
Y en el cielo ninguna se atreve a quedarse esta noche
Aquí casi nunca se preludian unicornios o
se proclaman ganadores,
Aquí casi siempre desafina victoria
y ni paz
ni Gloria
ni yo
usamos nuestros verdaderos nombres.

Aquí las estaciones
son bolas de helado en mis manos quemadas
que pegajosas,
dejan soñar a los insectos que sobrevivieron al fuego.
Aquí casi 24 horas
jugando con hielo
metiéndome en el saco,
de aquel hombre sucio
que asusta a las niñas buenas que no pueden dormir.

Aquí casi desaparezco
en una fotografía en blanco y blanco.
Muestro una sonrisa humillada,
tan desconocida de mis conocidos
que parezco casifeliz
aquí casi triste.

Aquí casi siempre
El tesoro te señala a ti en el mapa
Las monedas salen de la fuente a pedirte un deseo
Y yo me quedo con las ganas.

Ojalá un sólo aleteo de tus pestañas allí
provoque un huracán a este lado del mundo
y no te dé tiempo a darme la vuelta en ochenta noches.

Ojalá eso aquí
aquí casinieva,
aquí casi nada.


(Irene X)


domingo, 1 de febrero de 2015

Impuntualidad

Habíamos quedado a las dos
de todos los días del año
en el que no apareciste.

Tú siempre tan puntual
en algún lugar del mundo
en el que yo ya no te espero 

(Irene X)