domingo, 3 de julio de 2016

Una virgen llora en algún rincón del recuerdo;
se lleva de mi cuerpo los gorriones muertos
que mecía en las clavículas.

Al dejar atrás los campos de girasoles,
crece un cadáver azul en mis entrañas;
suicidas y amantes, lo nombramos tristeza.

(Silvia Abad Montoliú)

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