jueves, 22 de enero de 2009

No tuvo ayer su día


Ya desde muy temprano,
ayer fue tarde.

Amaneció el crepúsculo, y al alba
el cielo derramó sobre la tierra
un gran haz de penumbra.

Cerca del mediodía
un firmamento tenue e incompleto
-¿cifra de nuestra suerte?-
brillaba todavía en el espacio.

(La luna
no iluminaba al mundo;
su cuerpo transparente
nos permitía tan sólo adivinar
la existencia más alta de otro cielo
inclemente también, inapelable.)

Seguimos esperando, sin embargo.

Imprecisas señales
-un latido de pájaros, a veces;
el eco de un relámpago;
súbitas rachas de violento viento-
nos mantenían alerta.

A la hora del ocaso
salió un momento el sol para ponerse
y confirmó las sombras con ceniza.

(Ángel González)

2 comentarios:

ActiEdLeon dijo...

Bonita selección de poemas y fotografías.
He puesto un enlace a tu blog desde uno que tengo educativo.
Saludos.

Tomás Nobre dijo...

¡Ve la contraportada de esta obra en www.lulu.com/content/5692096 y sabe de que se trata el libro! De aquí en adelante, imagínate todas aquellas palabras de amor que a tí tanto te gustarían oír y piensa que ellas se encuentran aquí, cuidadosamente presentadas en una maravillosa edición de cualidad editorial.