martes, 10 de mayo de 2011

Algo ha pasado en mí

Algo ha pasado en mí
que se parte la voz
y no alcanzo a llamar a Dios en la distancia.
Si el junco se dobló
y después de tanto sol no está partido
si me pesan las manos
algo ha pasado en mí.
Estoy herido de lanza en el costado.
Pero
que siga la rueda dando vueltas
a ver si sin harina hacemos pan.
Pues algo hay que comer.
¿Qué voy a dar al hijo cuando venga hasta mí?
¡Ojalá que cantase algún búho en el árbol!

Pipa calada,
tierra ruin es la esperanza que me cubre,
lista aún para la siembra...
Se ríe la razón. No tengo semilla. No conozco ninguna
que pueda florecer siquiera medio palmo.
Sin embargo, tierra soy,
soledad.
Pueden venir vecinos de la niñez lejana
a examinar la antigua primavera.
Pueden pasar muchachas por el puente,
bañarse, hacer castillos en la arena,
sonreír.

Todo le da lo mismo a mi canción.
Todo es igual.
Todo
tiene la mancha.
Solamente si muere una muchacha me levantaré
para llamarla.
Y pediré a mi madre las tijeras.
Y entonces,
si alguien pregunta
decidle que no estoy para nadie.
Ya me conocen. Decidles
que me he hecho como todos.

Soñé
hasta desollar las nubes.
Lo podéis ver:
algo ha pasado en mí.
Creía que la muerte era otra cosa.
Tenía la esperanza en la noche y la niebla,
pero hay luz. No merece abrir los ojos.
Algo ha pasado en mí. Sigo siendo yo mismo
y otro yo que no conozco.
Pero prometo que gritaré cuando tú duermas
hombre común, odiado, terco,
sinvergüenza de todos los días,
migaja de pan,
gabardina,
hombre,
yo,
a quien ahora odio.

(José Antonio Llamas)

viernes, 6 de mayo de 2011

Dormidos en la mina

Nos despierta la mañana
cuando aún no sabe mirar
su piel de plomo. Y abrimos
nuestros ojos negros soñando
en esta inquieta galería.

Hemos dormido toda una
noche de tierra, al calor
de estas entrañas mudas.

Respiramos su pesada bruma
de carbón reluciente, su aroma
tosco desenterrado a nuestra luz
tan pobre.

¡Qué sueño tan profundo
alumbrado al cariño de los
candiles pálidos! Extraño sueño
donde las sombras son de tierra
y aplastan los pulmones abrasados.

Al despertar vuela un zumbido
en nuestra frente, la llamada que
lejos nos reclama suyos.

Y no sabemos si aún dura la
noche entre los nuestros. O si
la tierra nos tiene aquí plantados
a madurar el fruto que recogen...

(Luis Mateo Díez)

martes, 3 de mayo de 2011

Andadura

Ya ni fuerzas te quedan,
ni el tesón que antes traías
te levanta.

Algo muere aquí
dentro.

Tanto camino has absorbido
con tus pasos, tantas palabras
preguntan al silencio, responden
al silencio bien caídas.

Se sufre el polvo supurado
en la andadura. Los perros muerden
estas llagas nuevas.

Quema el cansancio
sin dolor, atropellando las razones
que antes izaban el mástil
a lo alto...

Y ya sin fuerzas,
turbados de un amor insuficiente,
¿qué hacemos caminante,
a estas alturas...?

Alguien dice: seguir
con la renuncia a cuestas.

Y aún nos mantenemos.

(Luis Mateo Díez)

domingo, 1 de mayo de 2011

Mi Palabra

Mi palabra no tiene sitio
en tu eterno firmamento de estrellas.
Por eso, la llevo siempre conmigo
y cuando paso delante de tu puerta
me quedo pensando,
me quedo diciendo entre los dientes:
¡Si la dejara, aquí, en el suelo!
¡Si tú la vieras desde lo alto de tu cielo!
Y cuando el viento sopla
cuando pasa delante de mis ojos
como un caballo ardiendo, pienso:
¡Si la echara a volar, como una hoja!
Pero al estar tú tan lejos
seguramente no te llegaría
el eco de mi voz.
Seguramente hay otra forma de amor
que no sea la palabra, y, entonces...
¡Cómo me vas a amar si no me ves!
¡Cómo vas a saber que yo te amo
si mi palabra no tiene forma
en tu cielo de estrellas!
Tal vez la culpa es de mi voz
que no sabe más que palabras pequeñitas.

(José Antonio Llamas)

domingo, 27 de marzo de 2011

El juicio del mundo

Thomas Stearns Eliot dijo,
"elióticamente", que este mundo
acabará en un suspiro, pero
demasiado romántico parece.
Es una farsa y una feria el mundo,
y, después de éstas.
sólo habrá un gran bostezo.
Y después nada.

(José Jiménez Lozano)

martes, 22 de marzo de 2011

Revelación

Sol vencido te regala,
en la tarde de otoño,
el poder y la gloria.
Mira tu alargada sombra:
nunca serás más grande.

José Jiménez Lozano

domingo, 20 de marzo de 2011

Coraza

Manso e inocente es el erizo
y, gracias a la coraza de sus púas,
puede salir al mundo
y preservarse.

(José Jiménez Lozano)

viernes, 18 de marzo de 2011

Divorcio

Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía -de acuerdo, llévate lo que quieras.-
Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción "y",
o ya separarlos con un punto.

(Wislawa Szymborska)

domingo, 13 de marzo de 2011

Pero sin mí te irás,
como el padre sin el hijo,
como la esposa joven sin el esposo anciano.
Nuestro noviazgo terminará
y en su término comprenderé
todas las uvas amargas
que pusiste en mi boca.

En su término tendrás de mí
todas las sonrisas que antes te negué.
En lugar de estos ojos asustados
tendrás sonrisas.

(Luisa Castro)
Yo no quise ser mendigo,
pero ¿adónde van a parar
las preguntas que no se contestan?,
me pregunto yo.

Preguntar es pedir asilo,
preguntar es franquear la puerta
de un país aterido.

Los locos son esos que vagan
buscando respuestas.

(Luisa Castro)
Yo voy haciendo preguntas
que al salir de mi boca
son como flores oscuras.

Tú no contestas ninguna.

Quedan prendidas al aire
como banderas suicidas
de esta lucha desigual,
preguntas que son ropa suelta
en el tendal de mi boca
que agita este temporal.

Allí quedan destrozadas,
banderas
de la derrota.

(Luisa Castro)

sábado, 12 de marzo de 2011

La fortaleza


Para que tú lo destrozaras
yo levanté este castillo.
Mis centinelas dormían
pagados por un dueño borracho.
Ahora ya nada puedes hacer,
te encuentras en el centro del laberinto
y tu única meta posible
es el extravío
o la conquista del tesoro.
Afuera el campo abierto
aún brama por ti,
pero tú ya perteneces
a este lado de la ruina.

(Luisa Castro)

Y así te paseas por la ciudad
con tu bello niño de la mano,
transformada,
monstruosa,
de tu mano la belleza dando saltos,
aprendiendo.


(Luisa Castro)

12 de marzo de 2011

Ahí está el despojo de mí,

una careta arrugada
sobre la que alguien se ha sentado,
y el dedo de la resurrección
borrando con saliva
el trazo indeleble,
ya nunca extinguible,
de lo que jamás sucedió,
de lo que nunca llegué a ser.

Yo hablo a despojos
como a trozos de personas
tiradas en la esquina,
como cuadros de Bacon
con su carne usurpada
y su alma en generoso
despliegue de colores,
como una mariposa
que se transmuta en gusano
después de un exhausto
reparto de belleza.

Ahí está el despojo.


(Luisa Castro)

lunes, 28 de febrero de 2011

El sueño de la muerte (II)

Escondida
del filo mortal del malvado
hasta aquí he llegado.

Refugiada
de los venenos que acechan,
nadie
puede arrancarme el corazón.

Así de muerta estoy.

(Luisa Castro)

El sueño de la muerte (I)



Tu caballo,

escúchalo,
sabe hacia dónde va,
no lo reprendas.
Sus pequeñas y sensibles orejas
te guiarán.

Hasta este claro en el bosque.

Hasta mí,
que sabía que vendrías a caballo.

(Luisa Castro)

domingo, 27 de febrero de 2011

El final de la comedia

Aléjate mientras aún tengas tiempo,
o mañana seré tu enfermedad.
Recoge tu cariño y los cosméticos,
para alguien que sepa utilizarlos.
Yo soy tu aburrimiento y soy tu frío.
Considera estos meses como un limbo
necesario para tu redención.
No recuerdes nada de cuanto dije,
y quema mis caricias con cal viva.

Eso acabé diciendo, según creo.
Compusimos un buen cuadro de estúpidos:
yo, exagerando mis dotes de histrión;
ella, por no apreciar que aquella era
otra estrategia para retenerla.
Otra estrategia más desesperada.

(Carlos Marzal)

Buenas noches (II)

Yo sólo deseo
que pase el tiempo y por fin llegue la muerte.
Que pase sobre mi cabeza y mi cuerpo
corriendo
hasta que pueda decir
basta, ya me has bautizado,
nada nuevo sucederá
si dejas caer sobre mí
el agua y tus bendiciones.

Sólo deseo eso.
Que pase el tiempo deprisa,
que llegue la vejez
y ya nada me importe,
sólo lo que a solas en mi corazón sobreviva,
sólo lo que me acompañe hasta allí
y también allí
todo eso me abandone.


(Luisa Castro)

Buenas noches (I)

Yo sólo espero
que llegue la noche para poder dormir.

Darán las once -no es la hora
todavía
de que se acuesten los niños-.

Un poco más y podré cerrar los ojos
hasta mañana.

El día me despertará
con la misma disculpa de siempre.

Le perdonaré, sí.


(Luisa Castro)

lunes, 21 de febrero de 2011

Invitación a la prudencia

Cuando te oigo decir: Vamos a ser felices,
relleno el cargador con munición blindada.
Si me prometes viajes, sábanas memorables,
amor a quemarropa, renovada ilusión,
creo un inconveniente seguir aún con vida.
Tus esperanzas son el más funesto augurio
y me intimida el hecho de que propongas treguas.
Esa felicidad que para mí convocas
tiene el sabor amargo de las sangres más tristes.


(Carlos Marzal)

domingo, 20 de febrero de 2011

El último de la fiesta (2ª parte)

Ya ves; eso es lo que te aguarda, si te marchas,
y lo que aquí te espera no es mejor.
Conoces de antemano cuál será tu conducta:
sopesarás los dos ofrecimientos que posees
-la despoblada soledad de una fiesta ya extinta,
la habitual afrenta de estar solo contigo-
y antes de encaminarte hacia la casa
apurarás la noche un poco más.
(Un poco más, a estas torpes alturas de tu vida,
no puede ser muy malo.)

La fiesta ha terminado. Y aquí viene la luz,
la vieja hiena.


(Carlos Marzal)

viernes, 18 de febrero de 2011

El último de la fiesta



Deberías marcharte. La fiesta ha terminado.

Helada y sucia ya se anuncia el alba
con su oscuro cortejo de presagios.
Tendrías que acostarte, huir de este lugar
antes de que la luz te restituya
esa imagen de ti que ya conoces,
indefensa a tus ojos, lastimosa.
Has tocado por hoy el fondo de tu noche:
las ropas no guardan la corrección de unas horas atrás
y tu lengua está torpe,
has empezado a hurgar en la memoria
y ya no hay quien te fíe.
Lo más sensato ahora sería retirarse.

(Carlos Marzal)

Los insaciables



Con frecuencia el vivir
es una disciplina lamentable.
En la distancia no alcanzamos a ver
más que una eterna rueda de infortunios
que con nosotros juega mientras nos desposee.
El tedio erige sus altares,
nada se enseña y es del todo imposible
aprender nada.
La noche miente su hondura y su belleza
y es mentira el amor (ese juego de idiotas)
y la amistad no fortalece ni acompaña,
porque es una mentira semejante.
Lo que fue y lo que es,
lo que habrá de venir
son un exacto lodazal de errores
ante el cual sólo cabe, inútilmente,
proclamar el desprecio.
Ellos lo saben.
Y desprecian lo que por vida se conoce,
escupen en el fondo de la noche,
prescinden del amor, que es para débiles,
y sin escrúpulos traicionan la amistad.
Todo, con tal de que se altere el curso de las horas,
con tal de conseguir un poco de placer
y robarle a la vida una vida infrecuente.
Una vida infrecuente y que no sacia.

(Carlos Marzal)

Fotografía de JokerF : http://olhares.aeiou.pt/JokerF

sábado, 12 de febrero de 2011

O principe e a anduriña

Fará pedazos o meu corazón,
pero non espero máis.

As árboles tremeran,
detrás de cada folla adiviñarei un páxaro
coa sua mesma cara,
o sustento chegará por bocas inimigas,
rulas piadosas enviarán mensaxes.
En cada tronco e en cada pola
atoparei un sinal ameazante ou propicio.
Esquerecei o deber, esquerecei os amigos,
as cousas por facer iranse amoreando
e quedando atrás a caza e o voo.

Adelgazarei,
chegará o día de emigrar á calor
e non me atopará a xefa de escadra,
retrasarei os plans da colectividade
e da xeoloxía.
A ciencia deterase nun pozo de dúbidas por min,
e eu quedarei detrás.

Pero non espero máis:
fará pedazos o meu corazón.

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EL PRINCIPE Y LA GOLONDRINA

Hará pedazos mi corazón,
pero no espero otra cosa.

Tiritarán los árboles,
detrás de cada hoja adivinaré un pájaro
con su misma cara,
el sustento me llegará por bocas enemigas,
tórtolas piadosas enviarán mensajes,
en cada tronco y cada rama
encontraré una señal amenazante o propicia,
me olvidaré del deber, olvidaré a los amigos,
las cosas por hacer se irán acumulando
y quedando atrás la caza y el vuelo.

Adelgazaré,
llegará el día de emigrar al calor
y no me encontrará la jefa de escuadra,
retrasaré los planes de la colectividad
y la geología.
La naturaleza se detendrá en un pozo de dudas por mí,
y yo me quedaré atrás.

Pero no espero más:
hará pedazos mi corazón.


(Luisa Castro)


domingo, 23 de enero de 2011

Cierta virgen milagrera llamada Sonia haciendo equilibrismos entre la vida y la muerte o la poesía es nuestro suero de la verdad




La sangre vomitada
como un arreglo floral en la almohada;
pastillas de colores vivos;
protocolos;
su cuerpo estigmatizado
tal que el de un Jesucristo femenino
o el destello capturado de tenerla cerca...

En la cama de al lado
esa chica magnética con un tumor cerebral
sonríe como si todo fuera un juego.
A veces dirijo a ella una mirada de toro de lidia
y entonces sé que parezco el conserje del infierno
(no me recuerda a ti).
Ella aún demuestra
que la dignidad, y la elegancia, y la alegría
brotan del interior.

La democracia verdadera de la enfermedad, igual que todo límite,
alienta la libertad de expresión
y la amistad experta
mientras lo llena todo de impregnaciones fantásticas...
Esa bolsa de suero parece un reloj de arena.
Regresa la enfermera con Nolotil inyectable, jeringuilla o lanza en astillero
y sus alas de ángel.

Alguien ha abierto el periódico y lee las esquelas
buscando nuestros nombres.

Nebulosa. El dolor; los calmantes. Cicatrices que la vigilia
convierte en acuñaciones en la piel. Ecos de mantra por
megafonía...

Al apagar la luz hablamos en voz baja
hasta el agotamiento
porque a ambos nos da miedo quedarnos dormidos:

despertar es nacer.


(Luis Artigue)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Apunte callejero


En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas.
El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana.

Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar... Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda...

Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.

(Oliverio Girondo)

lunes, 6 de diciembre de 2010

El único tesoro

De niño le dijeron: "Allí donde termina el arco iris hay un tesoro". Desde entonces, cada vez que aparece la ilusión óptica, él busca aquel lugar mágico a sabiendas de que no hallará juntos los siete colores. En vez de cofres, joyas o monedas de oro encuentra mares de plásticos, basura, cascos, latas y, de un tiempo a esta parte, muchos cuerpos decapitados.

No obstante, un arco iris lo lleva a otro. Él sigue buscando aunque sepa que lo aguarda siempre el desengaño. La esperanza, por absurda que sea, triunfa siempre contra la experiencia abrumadora.

José Emilio Pacheco

domingo, 28 de noviembre de 2010

Algas



El mundo estaba lleno de algas. De las algas salió el oxígeno y del oxígeno salimos todos. Fuimos durante millones de años bacteria, protozoario, pez, reptil, ave, mono y quién sabe cuántos otros animales. Un día nos erguimos en dos patas y al cabo de nadie sabe cuántos siglos inscribimos el primer texto en un libro de piedra.

La escritura nos hizo humanos. También nos permitió tiranizar al resto de la naturaleza con los resultados que estamos padeciendo. De todos modos el libro de piedra quedó allí con sus signos milenarios.

Hoy ya no existe lo que duró un tiempo sin edad ni memoria. Una bomba lo deshizo en segundos. Ya hemos comenzado el retorno a las algas.

(José Emilio Pacheco)

martes, 19 de octubre de 2010

En el espejo se borró tu imagen. No te veía cuando me miraba.

(José Ángel Valente)
Al caer la tarde, la no visible mano de un dios te borra como ala de pájaro caído hacia qué densa sombra más allá de la sombra. Disuelto estás, al fin, en tu propia mirada.

(José Ángel Valente)

sábado, 16 de octubre de 2010

Tarde final. Declina pálida la luz. Yo fluyo desde la herida abierta en mi costado hacia el endurecido río de tus venas.

(José Ángel Valente)
Me parecía ahora como si quedase en suspenso el amor. Y no era eso. Tan sólo tú no volverías nunca.

(José Ángel Valente)

(A mi padre)

Ni la palabra ni el silencio.
Nada pudo servirme para que tú vivieras.

(José Ángel Valente)

jueves, 14 de octubre de 2010

(A mi padre)

Cuerpo de un desconocido. Levantamiento de tu cuerpo en el atardecer anónimo. Ya no quedaba en ti señal alguna que te hiciera nuestro.

(José Ángel Valente)

(A mi padre)

En mis ojos se agolpa repentina la luz. Como si tú, de pronto, volvieras a la vida.

(José Ángel Valente)
De tu anegado corazón me llega, como antes tu voz, el vaho oscuro de la muerte. Habítame con ella. Ni siquiera la muerte pueda de mí jamás arrebatarte.

(José Ángel Valente)

domingo, 26 de septiembre de 2010

Lugares comunes

Buscaba el amor y me tropecé contigo.
Tú venías del amor y lamías tus heridas
con la misma ansiedad furtiva que mi pecho.
Yo no sabía qué pensar, y no pensé;
cómo iba a sospechar de tu lengua pasajera
si yo quería quererte tanto que apenas te conocí.
El eco de dolores antiguos te reclamó
y aquel mismo día me dijiste que te ibas.
Ya no estabas ni estarías, mi geografía
se estancó donde todos los rincones
eran un solo vacío. Y así quedé errando
en la tierra yerma de tu ausencia,
lamiendo tu nombre y sus heridas,
forzando otros tropiezos de lujuria y tambaleo
que me pierden sin quererlo en un lugar llamado amor.

(Sergio Rodríguez)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Antología - E. E. Cummings

El chico de Doll duerme
bajo una escalera
y ve a veintiocho
señoras en fila

la primera señora
dice a nueve de las señoras
que sus labios beben agua
pero su corazón bebe vino

la décima señora
dice a nueve de las señoras
que deben encadenar sus pies
pues sus muñecas son demasiado finas

la decimonovena
dice a nueve de las señoras
quedáos con su boca
pues sus ojos son míos.

El chico de Doll duerme
bajo una escalera
por cada milla que avanzan los pies
el corazón avanza nueve.

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Doll's boy's asleep
under a stile
he sees eight and twenty
ladies in a line

the first lady
says to nine ladies
his lips drink water
but his heart drinks wine

the tenth lady
says to nine ladies
they must chain his foot
for his wrist's too fine

the nineteenth
says to nine ladies
yout take his mouth
for his eyes are mine.

Doll's boy's asleep
under the stile
for every mile the feet go
the heart goes nine.



domingo, 25 de julio de 2010

Cuando el coñac
y el anís
se funden,
el hielo amanece
y el sinsabor
me vacía, hacia el vómito.
Entonces
hasta mi bilis
te necesita.

(Felipe Zapico Alonso)
Cae la tarde
aplastándome,
viene la sed
y la sed me seca.
La noche mortuoria
humedece mis tejidos,
cae el día
cae la noche,
y me aplastan
me aplastan.

(Felipe Zapico Alonso)

viernes, 23 de julio de 2010

Nunca tomaré ya
el tren para Nueva York.
Olvidaré el raíl,
al revisor,
los tejados nevados,
tu cuerpo abrasándome,
recordaré
el precio del billete
y tu mirada al mentirme.

(Felipe Zapico Alonso)
Son los días los que pasan,
sólo los días.
Tú permaneces
hiriente,
y no faltas ni un sólo día.

(Felipe Zapico Alonso)

jueves, 22 de julio de 2010

El columpio
había quedado roto
los niños lloraban
y tú sólo pensabas
en librarte de mí,
en romperme.

(Felipe Zapico Alonso)
Acopié gozos
llegó el yermo
y fue tanta la tristeza
que sólo pude escribirlo.

(Felipe Zapico Alonso)
Me has dejado en barbecho
soy casi un erial,
para ti,
un desierto.

(Felipe Zapico Alonso)

domingo, 18 de julio de 2010

No volverá a ser hoy
hasta que pasen cuatro años.
Te habré olvidado,
me habrás deseado.
Los tumultos se sucederán
y tu letargo irá en aumento
seguiré viviendo sin sentido
mientras tú dejas escapar la vida.

(Felipe Zapico Alonso)
Estabas rota,
nuevamente estabas rota,
te recompuse
desprotegiendo mi dolor
y destrozando mi locura
mi ingenua ternura
rompiste mi valor
sosegaste mi caja de Pandora.
Ahora, desmadejado,
recompongo la alambrada
fortifico la muralla
desbarato la cordura.

(Felipe Zapico Alonso)

jueves, 15 de julio de 2010

No sé nada

Ahora tengo que hacer que no sé nada
que no me entero.
Como si no supiera reconocer
que alguien de carne y hueso
-sobre todo de carne-
está en su cabeza.
Como si no conociera
esa falta de atención
y esos larguísimos monólogos.

(Rafael Álvarez Nogal)

Los números

Me gusta escribir las cuatro letras del número tres
y las seis del número cuatro.
Nos miramos cinco veces
antes de besarnos
y no sé cuántas veces antes de decirte ¿bailas conmigo?
Nunca he conseguido contar tus vértebras
ni me ha dado tiempo
a masajear tus diez dedos de los pies.
Conozco bien tus pares
y de los impares y blandos
no es el momento de hablar.
Siete pasos dimos de la mano
hasta que me la soltaste
y de eso hace dos años y medio.
Sesenta pulsaciones no sé cuándo
pero muchas más si me besas con los ojos cerrados
durante más de ciento veinte segundos.
Entrelazas tus cinco dedos
en los cuatro huecos de mi mano
y mis pensamientos van a mil
y mi corazón
que momentáneamente tuvo cero contracciones
despierta y me instala en una sonrisa infinita.
Creo que ese infinito más uno
debe ser la felicidad
un lugar donde no hay números
y no existen dimensiones.

(Rafael Álvarez Nogal)

miércoles, 14 de julio de 2010

Pasar el trago

Debes pasar el trago tú
pero no te veas sola ni desasistida.
Estoy
y te quiero.


(Rafael Álvarez Nogal)

martes, 13 de julio de 2010

Farolas

Nos perdimos de vista.
No supimos nada en años.

Fue al volver la esquina
al atardecer
con las farolas encendidas
donde te volví a ver.

(Rafael Álvarez Nogal)