viernes, 31 de octubre de 2014

Dame una mano que tiemble...

Dame una mano que tiemble,
un misterio desvelado,
unos ojos muy abiertos
frente a mi espejo de plata.
Y un otoño de hoja verde,
un beso fugaz y eterno,
el viento como un susurro
y un río de sueños lleno.
Dame cristales y plumas,
lunas pálidas y mares,
perlas y suaves aromas
y abejas en primavera.
Dámelo todo muy pronto
y yo me iré para siempre.

(Ana María Navales)


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