La soledad se desnuda en tus ojos, muchacha interminable, extensa en la amargura; quizá un muerto fugitivo te anida y te cruza la sangre y, en la sangre, anochece.
(Antonio Gamoneda)
Te beberé el cabello y cerraré los ojos.
Tú seguirás manando tu cabello turbio de besos. (Antonio Gamoneda)