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domingo, 13 de marzo de 2011

Pero sin mí te irás,
como el padre sin el hijo,
como la esposa joven sin el esposo anciano.
Nuestro noviazgo terminará
y en su término comprenderé
todas las uvas amargas
que pusiste en mi boca.

En su término tendrás de mí
todas las sonrisas que antes te negué.
En lugar de estos ojos asustados
tendrás sonrisas.

(Luisa Castro)
Yo no quise ser mendigo,
pero ¿adónde van a parar
las preguntas que no se contestan?,
me pregunto yo.

Preguntar es pedir asilo,
preguntar es franquear la puerta
de un país aterido.

Los locos son esos que vagan
buscando respuestas.

(Luisa Castro)
Yo voy haciendo preguntas
que al salir de mi boca
son como flores oscuras.

Tú no contestas ninguna.

Quedan prendidas al aire
como banderas suicidas
de esta lucha desigual,
preguntas que son ropa suelta
en el tendal de mi boca
que agita este temporal.

Allí quedan destrozadas,
banderas
de la derrota.

(Luisa Castro)

sábado, 12 de marzo de 2011

La fortaleza


Para que tú lo destrozaras
yo levanté este castillo.
Mis centinelas dormían
pagados por un dueño borracho.
Ahora ya nada puedes hacer,
te encuentras en el centro del laberinto
y tu única meta posible
es el extravío
o la conquista del tesoro.
Afuera el campo abierto
aún brama por ti,
pero tú ya perteneces
a este lado de la ruina.

(Luisa Castro)

Y así te paseas por la ciudad
con tu bello niño de la mano,
transformada,
monstruosa,
de tu mano la belleza dando saltos,
aprendiendo.


(Luisa Castro)

12 de marzo de 2011

Ahí está el despojo de mí,

una careta arrugada
sobre la que alguien se ha sentado,
y el dedo de la resurrección
borrando con saliva
el trazo indeleble,
ya nunca extinguible,
de lo que jamás sucedió,
de lo que nunca llegué a ser.

Yo hablo a despojos
como a trozos de personas
tiradas en la esquina,
como cuadros de Bacon
con su carne usurpada
y su alma en generoso
despliegue de colores,
como una mariposa
que se transmuta en gusano
después de un exhausto
reparto de belleza.

Ahí está el despojo.


(Luisa Castro)

lunes, 28 de febrero de 2011

El sueño de la muerte (II)

Escondida
del filo mortal del malvado
hasta aquí he llegado.

Refugiada
de los venenos que acechan,
nadie
puede arrancarme el corazón.

Así de muerta estoy.

(Luisa Castro)

El sueño de la muerte (I)



Tu caballo,

escúchalo,
sabe hacia dónde va,
no lo reprendas.
Sus pequeñas y sensibles orejas
te guiarán.

Hasta este claro en el bosque.

Hasta mí,
que sabía que vendrías a caballo.

(Luisa Castro)

domingo, 27 de febrero de 2011

Buenas noches (II)

Yo sólo deseo
que pase el tiempo y por fin llegue la muerte.
Que pase sobre mi cabeza y mi cuerpo
corriendo
hasta que pueda decir
basta, ya me has bautizado,
nada nuevo sucederá
si dejas caer sobre mí
el agua y tus bendiciones.

Sólo deseo eso.
Que pase el tiempo deprisa,
que llegue la vejez
y ya nada me importe,
sólo lo que a solas en mi corazón sobreviva,
sólo lo que me acompañe hasta allí
y también allí
todo eso me abandone.


(Luisa Castro)

Buenas noches (I)

Yo sólo espero
que llegue la noche para poder dormir.

Darán las once -no es la hora
todavía
de que se acuesten los niños-.

Un poco más y podré cerrar los ojos
hasta mañana.

El día me despertará
con la misma disculpa de siempre.

Le perdonaré, sí.


(Luisa Castro)

sábado, 12 de febrero de 2011

O principe e a anduriña

Fará pedazos o meu corazón,
pero non espero máis.

As árboles tremeran,
detrás de cada folla adiviñarei un páxaro
coa sua mesma cara,
o sustento chegará por bocas inimigas,
rulas piadosas enviarán mensaxes.
En cada tronco e en cada pola
atoparei un sinal ameazante ou propicio.
Esquerecei o deber, esquerecei os amigos,
as cousas por facer iranse amoreando
e quedando atrás a caza e o voo.

Adelgazarei,
chegará o día de emigrar á calor
e non me atopará a xefa de escadra,
retrasarei os plans da colectividade
e da xeoloxía.
A ciencia deterase nun pozo de dúbidas por min,
e eu quedarei detrás.

Pero non espero máis:
fará pedazos o meu corazón.

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EL PRINCIPE Y LA GOLONDRINA

Hará pedazos mi corazón,
pero no espero otra cosa.

Tiritarán los árboles,
detrás de cada hoja adivinaré un pájaro
con su misma cara,
el sustento me llegará por bocas enemigas,
tórtolas piadosas enviarán mensajes,
en cada tronco y cada rama
encontraré una señal amenazante o propicia,
me olvidaré del deber, olvidaré a los amigos,
las cosas por hacer se irán acumulando
y quedando atrás la caza y el vuelo.

Adelgazaré,
llegará el día de emigrar al calor
y no me encontrará la jefa de escuadra,
retrasaré los planes de la colectividad
y la geología.
La naturaleza se detendrá en un pozo de dudas por mí,
y yo me quedaré atrás.

Pero no espero más:
hará pedazos mi corazón.


(Luisa Castro)