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martes, 12 de julio de 2011

Proyecto de epitafio

De ti no quedan más
que estos fragmentos rotos.

Que alguien los recoja con amor, te deseo,
los tenga junto a sí y no los deje
totalmente morir en esta noche
de voraces sombras, donde tú ya indefenso
todavía palpitas.

(José Ángel Valente)

sábado, 25 de junio de 2011

(Ausencia)

Este sueño, que acabo de soñar y en cuyo tenue borde te hiciste no visible, limita con la nada.
(José Ángel Valente)

martes, 19 de octubre de 2010

En el espejo se borró tu imagen. No te veía cuando me miraba.

(José Ángel Valente)
Al caer la tarde, la no visible mano de un dios te borra como ala de pájaro caído hacia qué densa sombra más allá de la sombra. Disuelto estás, al fin, en tu propia mirada.

(José Ángel Valente)

sábado, 16 de octubre de 2010

Tarde final. Declina pálida la luz. Yo fluyo desde la herida abierta en mi costado hacia el endurecido río de tus venas.

(José Ángel Valente)
Me parecía ahora como si quedase en suspenso el amor. Y no era eso. Tan sólo tú no volverías nunca.

(José Ángel Valente)

(A mi padre)

Ni la palabra ni el silencio.
Nada pudo servirme para que tú vivieras.

(José Ángel Valente)

jueves, 14 de octubre de 2010

(A mi padre)

Cuerpo de un desconocido. Levantamiento de tu cuerpo en el atardecer anónimo. Ya no quedaba en ti señal alguna que te hiciera nuestro.

(José Ángel Valente)

(A mi padre)

En mis ojos se agolpa repentina la luz. Como si tú, de pronto, volvieras a la vida.

(José Ángel Valente)
De tu anegado corazón me llega, como antes tu voz, el vaho oscuro de la muerte. Habítame con ella. Ni siquiera la muerte pueda de mí jamás arrebatarte.

(José Ángel Valente)