Este sueño, que acabo de soñar y en cuyo tenue borde te hiciste no visible, limita con la nada.
(José Ángel Valente)
martes, 19 de octubre de 2010
En el espejo se borró tu imagen. No te veía cuando me miraba.
(José Ángel Valente)
Al caer la tarde, la no visible mano de un dios te borra como ala de pájaro caído hacia qué densa sombra más allá de la sombra. Disuelto estás, al fin, en tu propia mirada.
(José Ángel Valente)
sábado, 16 de octubre de 2010
Tarde final. Declina pálida la luz. Yo fluyo desde la herida abierta en mi costado hacia el endurecido río de tus venas.
(José Ángel Valente)
Me parecía ahora como si quedase en suspenso el amor. Y no era eso. Tan sólo tú no volverías nunca.
En mis ojos se agolpa repentina la luz. Como si tú, de pronto, volvieras a la vida.
(José Ángel Valente)
De tu anegado corazón me llega, como antes tu voz, el vaho oscuro de la muerte. Habítame con ella. Ni siquiera la muerte pueda de mí jamás arrebatarte.