No nos dieron linternas,
ni gafas, ni lupa.
Nos apagaron la luz,
cerraron las ventanas y agotaron las velas.
Nos mojaron las cerillas,
quemaron nuestro petróleo y gastaron la piedra.
Nos arrancaron los ojos,
nos cortaron las manos y ataron las piernas.
Y esperando que fuéramos valientes
nos dieron el tiempo.
(Inmaculada Cerejido Samos)