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martes, 27 de diciembre de 2011

Tarde sobre negro

En octubre se van muriendo las tardes
arrastrando cadenas de cielo en gris.
No se columpian los zumbidos del aire.

En el patio hay avispas muertas.
Algunas agonizan, otras se mueven
obtusas, ya no saben volar.
Son frágiles cuerpecitos que otrora 
buscaron alimento, con boca voraz,
en el huerto voluptuoso de zumo y miel.

Tarde sobre negro.
A ráfagas llegan avisos de lluvia
y huyen las nubes tornasoladas.
Quietud antes del invierno.

(Nuria de la Arada)

En casa

Mi padre ha preparado esta noche mi mortaja,
la de un hombre joven con los ojos rojos,
envuelto en sábanas blancas,
el rostro y los pies al descubierto.
Mi padre, muerto, vela mi cuerpo.

(Nuria de la Arada)

lunes, 19 de diciembre de 2011

Final

Soy conducida por calles estrechas,
casas bajas de color miel.
En las azoteas veo hombres sentados,
son simios, mirándonos en silencio.

El camino de tierra se rompe tras un capitel
y dos columnas blancas.
La gente huye del autobús que derrapa
entre el vapor de humaredas.

Del maletín en mi maleta saco caramelos
que guardo en el bolsillo derecho.
El suelo quema.


Cuelgo unos zapatos a mi cuello.
No queda tiempo.
Solamente morir de pie.

(Nuria de la Arada)

domingo, 18 de diciembre de 2011

Entre los hombres

Me dignifican algunos ojos
entre los hombres.
Las bestias me ennoblecen
con sólo mirarlas.

(Nuria de la Arada)