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martes, 19 de mayo de 2009

27 maneras de responder a un golpe (VII)




De repente el olor de las mimosas
como una antorcha que respira o como
una ola inmemorial que besa
la desnudez expectante de la playa.

No es más que la puerta
que se abre, pero pone en movimiento
un aire donde cuaja
toda la dulzura de este precario otoño.


(Jorge Riechmann)

jueves, 2 de abril de 2009

27 maneras de responder a un golpe (VI)

A París, una ciudad que no existe,
me llega la noticia:
Berlín
ha desaparecido.

¿Quién da un paso hacia el centro del invierno?

La angustia dúctil se me enrosca en el vientre.
Hoy tengo ancianos los ojos cuando todo

todo está aún por hacer.

(10 de noviembre de 1989.)


(Jorge Riechmann)

martes, 31 de marzo de 2009

27 maneras de responder a un golpe (V)

La posguerra por ejemplo en Grecia
es una guerra que se prolonga
por ejemplo dentro de un campo de concentración.

Yannis Ritsos
garrapatea papeles desgarrados
en los retretes o bajo la manta.
Después esconde los poemas
en botellas vacías que entierra
por si la guerra finalizase algún día.

Los dibujos sobre las piedras
mantienen a raya a la locura.

La posguerra, esa guerra inacabable.

(Jorge Riechmann)

viernes, 27 de marzo de 2009

27 maneras de responder a un golpe (IV)

La esperanza ya ausente de un rostro libre:
el cielo ensangrentado se agacha y lo besa.

La larga caravana de los carros
atestados con enseres inmemoriales, urgentes
apunta hacia una estepa donde se ignoran los nombres.
La derrota tiene latidos quebradizos.

El pasado es ya una casa donde la nieve
va cubriendo las colchas y la mesa.

Un rostro libre, ya bruñido de éxodo.
Yo no lamento
haberle sostenido la mirada
diecisiete años antes de mi nacimiento.
(Jorge Riechmann)

viernes, 27 de febrero de 2009

27 maneras de responder a un golpe (III)

He perdido la partida.

Me confié, subestimé las fuerzas
de mi adversario. ¿Cómo no hacerlo?
Grande era cual fronda de destrucción, profundas
sus raíces invisibles; pero tamaño goce en la muerte
desafiaba la imaginación.

Los primeros intercambios de golpes
fueron casi un juego, un modo apenas hostil del conocimiento.
¿Queríamos estrangularnos o abrazarnos?
La situación parecía abierta y los momentos decisivos
aún por venir. No me daba cuenta
de que habían pasado ya y cada minuto perdido
redundaba en beneficio suyo
sumaba hierro y cieno a mi derrota.
Mi implacable adversario
economista del tiempo
feroz equilibrista de lo irreversible.

Estoy perdido.
La falta de imaginación me condenó.
Ya todo el tiempo restante se lo descuento a la muerte.


(Jorge Riechmann)

sábado, 14 de febrero de 2009

27 maneras de responder a un golpe (II)

Los hay que mueren de silencio
de tragarse demasiadas palabras y del cólico fenomenal que sigue
y los hay que mueren por hablar demasiado
pues las paredes --al contrario que las tapias, que están sordas-- oyen.

Los hay que mueren de cansancio
de todo lo que hay que cambiar para que nada cambie
y hay quien muere de aburrimiento
en esta feria universal donde continuamente ocurren cosas
y nunca pasa nada.

Hay quienes mueren de miedo
ante la mera sospecha de que podrían darse de bruces
con la verdad de sus actos
y hay a quienes les da tanto coraje
que alguien pudiera sospechar que hay una verdad tras sus actos
que sencillamente se mueren.

Los hay que no mueren nunca
porque ya están muertos.


(Jorge Riechmann)

jueves, 12 de febrero de 2009

27 maneras de responder a un golpe

El rocío suplica a la montaña
que se quite la sal de los labios:

Pero a ella están talándole las faldas,
no tiene tiempo.


(Jorge Riechmann)