A veces, cuando la luz incide en extraños ángulos
y te devuelve a la infancia
deambulando por una mansión desvencijada
totalmente oculta bajo viejos sauces
o un convento abandonado que guardan la cicuta
y abetos gigantescos erguidos flanco a flanco,
de nuevo sabes que allende ese muro,
bajo la indómita cabellera de los sauces
persiste algo secreto,
tan maravilloso y peligroso
que si te adentraras y contemplaras
morirías, o serías feliz por siempre.
(Lisel Mueller)