Ven a verme llorar,
no lloro con los ojos ni con el pensamiento;
lloro con las entrañas, con los dedos quemados,
con la frente rajada por cuchillos
y con la llaga en llamas que yo todo soy.
Desciende del palacio, ven
a verme llorar.
Verás un monasterio cuando se despedaza
y verás dos mil años en sólo unos momentos,
o en un tiempo tan largo que la historia del mundo
no llena su interior.
(Juan Eduardo Cirlot)
domingo, 31 de enero de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
viernes, 22 de enero de 2010
viernes, 15 de enero de 2010
miércoles, 13 de enero de 2010
martes, 12 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
Memoria de la nieve
La nieve está en mi corazón como el silencio en las habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indestructible.
La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en las habitaciones donde nacimos.
Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.
Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria. Es ya de noche entre los blancos cercados.
Cuando amanezca, será ya siempre invierno.
(Julio Llamazares)
La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en las habitaciones donde nacimos.
Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.
Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria. Es ya de noche entre los blancos cercados.
Cuando amanezca, será ya siempre invierno.
(Julio Llamazares)
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