Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Marzal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Marzal. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de febrero de 2011

El final de la comedia

Aléjate mientras aún tengas tiempo,
o mañana seré tu enfermedad.
Recoge tu cariño y los cosméticos,
para alguien que sepa utilizarlos.
Yo soy tu aburrimiento y soy tu frío.
Considera estos meses como un limbo
necesario para tu redención.
No recuerdes nada de cuanto dije,
y quema mis caricias con cal viva.

Eso acabé diciendo, según creo.
Compusimos un buen cuadro de estúpidos:
yo, exagerando mis dotes de histrión;
ella, por no apreciar que aquella era
otra estrategia para retenerla.
Otra estrategia más desesperada.

(Carlos Marzal)

lunes, 21 de febrero de 2011

Invitación a la prudencia

Cuando te oigo decir: Vamos a ser felices,
relleno el cargador con munición blindada.
Si me prometes viajes, sábanas memorables,
amor a quemarropa, renovada ilusión,
creo un inconveniente seguir aún con vida.
Tus esperanzas son el más funesto augurio
y me intimida el hecho de que propongas treguas.
Esa felicidad que para mí convocas
tiene el sabor amargo de las sangres más tristes.


(Carlos Marzal)

domingo, 20 de febrero de 2011

El último de la fiesta (2ª parte)

Ya ves; eso es lo que te aguarda, si te marchas,
y lo que aquí te espera no es mejor.
Conoces de antemano cuál será tu conducta:
sopesarás los dos ofrecimientos que posees
-la despoblada soledad de una fiesta ya extinta,
la habitual afrenta de estar solo contigo-
y antes de encaminarte hacia la casa
apurarás la noche un poco más.
(Un poco más, a estas torpes alturas de tu vida,
no puede ser muy malo.)

La fiesta ha terminado. Y aquí viene la luz,
la vieja hiena.


(Carlos Marzal)

viernes, 18 de febrero de 2011

El último de la fiesta



Deberías marcharte. La fiesta ha terminado.

Helada y sucia ya se anuncia el alba
con su oscuro cortejo de presagios.
Tendrías que acostarte, huir de este lugar
antes de que la luz te restituya
esa imagen de ti que ya conoces,
indefensa a tus ojos, lastimosa.
Has tocado por hoy el fondo de tu noche:
las ropas no guardan la corrección de unas horas atrás
y tu lengua está torpe,
has empezado a hurgar en la memoria
y ya no hay quien te fíe.
Lo más sensato ahora sería retirarse.

(Carlos Marzal)

Los insaciables



Con frecuencia el vivir
es una disciplina lamentable.
En la distancia no alcanzamos a ver
más que una eterna rueda de infortunios
que con nosotros juega mientras nos desposee.
El tedio erige sus altares,
nada se enseña y es del todo imposible
aprender nada.
La noche miente su hondura y su belleza
y es mentira el amor (ese juego de idiotas)
y la amistad no fortalece ni acompaña,
porque es una mentira semejante.
Lo que fue y lo que es,
lo que habrá de venir
son un exacto lodazal de errores
ante el cual sólo cabe, inútilmente,
proclamar el desprecio.
Ellos lo saben.
Y desprecian lo que por vida se conoce,
escupen en el fondo de la noche,
prescinden del amor, que es para débiles,
y sin escrúpulos traicionan la amistad.
Todo, con tal de que se altere el curso de las horas,
con tal de conseguir un poco de placer
y robarle a la vida una vida infrecuente.
Una vida infrecuente y que no sacia.

(Carlos Marzal)

Fotografía de JokerF : http://olhares.aeiou.pt/JokerF