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sábado, 21 de junio de 2014

Estabas apoyada contra la puerta.
Te pedí un cigarrillo
y me pasaste un paquete arrugado.
Miré dentro. Sólo hay uno, te dije.
Y qué, me dijiste, ¿te da pena?
Nos reímos un rato.
Luego cayeron unas cuantas cervezas.
Después las cosas siguieron su curso:
igual de perdidos los dos,
por qué no perdernos juntos.

(Karmelo C. Iribarren)

Mejor así

Por supuesto que hay un montón
de cosas que no te he dicho
todavía. Qué esperabas.
Si te lo dijese todo de golpe
en un ataque freudiano de sinceridad, 
no sólo no me creerías nada, 
sino que además empezarías a mirarme
como a un tipo seriamente peligroso.
Mejor así. Mejor que sigas pensando
que tengo mucha vida interior
y que te aguardan momentos irrepetibles. 

(Karmelo C. Iribarren)

miércoles, 1 de febrero de 2012

El amigo

Llora cuanto quieras
sobre mi hombro,
desahógate,
cuenta conmigo
para lo que te haga falta.

Pero no te equivoques,
no soy mejor que él:

le envidio
cada una
de tus lágrimas.

(Karmelo C. Iribarren)

sábado, 31 de diciembre de 2011

Valores en alza

No sólo eres guapo,
fuerte y listo,
sino que además
de conciencia
ni una pizca.

Enhorabuena, 
amigo:
          este mundo
está hecho
a tu medida.

(Karmelo C. Iribarren)

jueves, 29 de diciembre de 2011

Lo difícil

Enamorarse es fácil.

Uno puede enamorarse 
-sin demasiado
esfuerzo-
varias veces al día, 
a nada
que se lo proponga 
y se mueva un poco por ahí,
y si es verano, 
ni te cuento.

Enamorarse no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco
ningún caso-,
es salir entero
de una historia de amor.


(Karmelo C. Iribarren)

lunes, 5 de diciembre de 2011

Dos extraños

Cruzar cuatro palabras en un bar
y percibir al instante
que nada queda
de aquella vieja historia.
Que somos dos extraños, nada más.
Dos extraños
a los que la vida puso
en una esquina
el tiempo justo para engañarse un poco,
gozar también a veces,
e incluso prometerse irrealidades.
Dos extraños que esta noche se miran
con indiferencia,
o apenas si se miran.
Que tienen prisa,
ganas de despedirse,
de volver a su mundo.
Y que ya ni se molestan en fingir.

(Karmelo C. Iribarren)

sábado, 26 de noviembre de 2011

Eso era amor

Te veía
llegar, 
cruzar la puerta,
darme un besazo en el morro,
mirarme a los ojos
de esa manera única,
como sólo tú miras
a los ojos: rompiendo
el calendario.

                  Te veía
hacer esas cosas sencillas
que tú haces
para que el mundo
entre en razón;

y no sabía 
a quién
darle las gracias.

(Karmelo C. Iribarren)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Para aquellos que, de vez en cuando, no pueden evitar recordar...

Como a veces
nos viene a la memoria
algo sin importancia
que dejamos
para el día siguiente
hace ya tiempo,

he recordado
viejo amor
cuánto te quise.

(Karmelo C. Iribarren)

lunes, 31 de octubre de 2011

Estas cosas siempre suceden de repente



No pasa nada. Ella está
en un expreso con dirección
a Barcelona, y yo aquí, en mi
mesa de trabajo, escribiendo
estos versos. Hace apenas 
dos horas que se ha ido.
Mañana charlaremos 
por teléfono. Sobre la tele,
su espléndida sonrisa.
No pasa nada, como digo.
Y de repente, no sé
qué hacer con tanta soledad.

(Karmelo C. Iribarren)

(Autor de la imagen: Johnny Monteiro)

domingo, 30 de octubre de 2011

Lágrimas de mujer

El rostro pesaroso 
de la virgen
intentando explicarle
al carpintero
la mediación divina
en el desaguisado,
resultaba
-sin duda-
mucho más convincente
que tus lágrimas.

(Karmelo C. Iribarren)