relleno el cargador con munición blindada.
Si me prometes viajes, sábanas memorables,
amor a quemarropa, renovada ilusión,
creo un inconveniente seguir aún con vida.
Tus esperanzas son el más funesto augurio
y me intimida el hecho de que propongas treguas.
Esa felicidad que para mí convocas
tiene el sabor amargo de las sangres más tristes.
(Carlos Marzal)
1 comentario:
¡Que hermosa manera de contar un amargo real!
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