jueves, 15 de julio de 2010

No sé nada

Ahora tengo que hacer que no sé nada
que no me entero.
Como si no supiera reconocer
que alguien de carne y hueso
-sobre todo de carne-
está en su cabeza.
Como si no conociera
esa falta de atención
y esos larguísimos monólogos.

(Rafael Álvarez Nogal)

Los números

Me gusta escribir las cuatro letras del número tres
y las seis del número cuatro.
Nos miramos cinco veces
antes de besarnos
y no sé cuántas veces antes de decirte ¿bailas conmigo?
Nunca he conseguido contar tus vértebras
ni me ha dado tiempo
a masajear tus diez dedos de los pies.
Conozco bien tus pares
y de los impares y blandos
no es el momento de hablar.
Siete pasos dimos de la mano
hasta que me la soltaste
y de eso hace dos años y medio.
Sesenta pulsaciones no sé cuándo
pero muchas más si me besas con los ojos cerrados
durante más de ciento veinte segundos.
Entrelazas tus cinco dedos
en los cuatro huecos de mi mano
y mis pensamientos van a mil
y mi corazón
que momentáneamente tuvo cero contracciones
despierta y me instala en una sonrisa infinita.
Creo que ese infinito más uno
debe ser la felicidad
un lugar donde no hay números
y no existen dimensiones.

(Rafael Álvarez Nogal)

miércoles, 14 de julio de 2010

Pasar el trago

Debes pasar el trago tú
pero no te veas sola ni desasistida.
Estoy
y te quiero.


(Rafael Álvarez Nogal)

martes, 13 de julio de 2010

Farolas

Nos perdimos de vista.
No supimos nada en años.

Fue al volver la esquina
al atardecer
con las farolas encendidas
donde te volví a ver.

(Rafael Álvarez Nogal)

lunes, 12 de julio de 2010

Te podría hablar

Te podría hablar del otoño
desde una playa en agosto.
El otoño es hermoso
te abrazo en la calle con más ropa que ahora.
Te podría hablar
de hojas y setas
de atardeceres plácidos
y a veces de la presentida nieve.

Te podría hablar del invierno
desde una playa en agosto.
En invierno la ropa abriga
lo sé porque al llegar a casa
tienes solamente la cara fría.
Lo sé porque te repaso el cuerpo entero
sin importar el orden de la ropa
ni ningún otro orden.
Te podría hablar de la nieve real
de heladas, nieblas
y vahos.

Te podría hablar de la primavera
desde una playa en agosto.
Los días se alargan
y puedo ver el reflejo del sol en tu cara
hasta más tarde.
Me detengo
y ocupo minutos en ver el sol mortecino en tus ojos
mientras lees.
Te podría hablar de la explosión verde
de los árboles, del croar de las ranas
y de hormonas.

Te podría hablar del verano
desde una playa en agosto.
Levanto la vista
y te veo jugar con tu hijo en la playa
y creo
mientras te escribo estas líneas
que las estaciones
el transcurrir del tiempo
y las sonoras olas
se reúnen en la forma en que te miro
y te amo.

(Rafael Álvarez Nogal)

domingo, 11 de julio de 2010

Mimo

Transformado en mimo me agacho
tomo una inexistente flor
la huelo
y te la ofrezco.
Lo fantástico es que tú la recoges
la hueles
se te humedecen los ojos
y como yo
te impregnas de intangibles.

(Rafael Álvarez Nogal)

viernes, 9 de julio de 2010

Amor

Los dos enmudecieron ante la nieve. Él no cree que el lobo le ame, pero fue incapaz de dispararle.

(Jesús Díez Fernández)

sábado, 17 de abril de 2010

El bar abierto

Hay un bar abierto
con música a todo volumen,
pero con mucho, mucho silencio.
Una ciudad con un extraño ruido.
Una mujer me dice, quédate
a descansar esta noche.
Miro a los ojos del camarero
y veo las zarpas de un tigre negro.
Miro en el mapa el nombre
de esta ciudad pequeña.

Soy el hombre que se olvida de todo.
He vuelto a casa y nada recuerdo.
Mi sombra se mueve despacio
por todas partes
con su cerebro roto.
Una ciudad pequeña
lamiendo con sus dedos
los pliegues de mi memoria.
Quédate conmigo,
quédate esta noche, me dice.


(Kepa Murua)

viernes, 16 de abril de 2010

Un día negro

Te diré lo que es un día perdido.
Pensar en el sol cuando llueve.
En el calor cuando hace frío.
En el vacío cuando no eres nadie.

Te diré lo que es un día extraño.
Reprimir una lágrima con fuerza.
Pegar una bofetada al aire.
Escuchar de tu boca un grito.

Te diré lo que es un día sin aliento.
Salir por salir a la calle.
Besar una lengua sintiéndola seca.
Mirarte y no reconocerme en el espejo.

Te diré lo que es aciago por dentro.
Permanecer callado ante lo evitable.
Confundir el mundo con el engaño.
Pensar que todo está en orden.

Te diré lo que da de sí un maldito día.
Quedarte quieto cuando tienes miedo.
Sentirte salvado mientras no te salvan.
Silenciarte la boca para no equivocarse.

Te diré lo que es un día herido.
Rodar por la zanja del tiempo.
Vendarte los ojos para que te perdonen.
Pensar que todo está dicho.

Te diré lo que es sentirse aislado.
Ser un poeta a todas horas.
Ser un hombre a plena luz del día.
Pensar que nada tiene remedio.


(Kepa Murua)

miércoles, 24 de febrero de 2010

Nuevo poema de los años idos

El tiempo
se desprende del árbol de lo eterno
para existir con levedad de hoja
cayendo hacia la nada de sí mismo.
Los siglos años son, los años pasan
hacia los meses que en resueltos días
equivocan su rumbo hacia las horas
vertidas en agónicos segundos
donde cabe la historia.

(Gilberto Prado Galán)

domingo, 31 de enero de 2010

Ven a verme llorar,
no lloro con los ojos ni con el pensamiento;
lloro con las entrañas, con los dedos quemados,
con la frente rajada por cuchillos
y con la llaga en llamas que yo todo soy.

Desciende del palacio, ven
a verme llorar.

Verás un monasterio cuando se despedaza
y verás dos mil años en sólo unos momentos,
o en un tiempo tan largo que la historia del mundo
no llena su interior.

(Juan Eduardo Cirlot)

domingo, 24 de enero de 2010

Así acontece ya con cada instante.
El sonido es la muerte que todavía resiste
y levanta, sin manos, un gesto hacia lo vivo.

Oye mi corazón; se está moviendo.
Y esta música horrenda que no te conmueve
soy yo.

(Juan Eduardo Cirlot)

viernes, 22 de enero de 2010

Encontré una gran piedra gris
y le dije:

Tenemos que resucitar.

(Juan Eduardo Cirlot)

sábado, 16 de enero de 2010

Subí por la escalera
pero hacia abajo.


(Juan Eduardo Cirlot)

viernes, 15 de enero de 2010

Los restos de mi escudo, los restos
de mis guantes azules,
los restos de la bandera deshecha...

Mis restos me esperan bajo la lluvia.

(Juan Eduardo Cirlot)
Mis enemigos me combaten,
mis amigos no son mis amigos;
hay trozos de mi corazón por los campos
que aún lloran.

Pero las grandes torres negras
todavía se elevan
bajo un cielo purísimo.

(Juan Eduardo Cirlot)

miércoles, 13 de enero de 2010

Gritos y voces
contra un silencio inmenso.

La espada está naciendo en la pared.

(Juan Eduardo Cirlot)
El origen del hierro, el origen
del vidrio
habla en mi corazón.

(Juan Eduardo Cirlot)
El verdadero mar es negro con plantas grises y está lleno de sombras oscilantes. Su fondo perforado es un plomo que ha perdido los signos. El verdadero mar es negro.

(Juan Eduardo Cirlot)
Me paro ante los altos muros góticos;
maldigo las ortigas y la hiedra.

Miro mis cicatrices.

Un caballo de hielo duerme bajo la niebla.

(Juan Eduardo Cirlot)