La llovizna...
Agua que casi cae
y casi suena.
(Rafael García Bidó)
domingo, 22 de diciembre de 2013
66º33'45º
El Círculo Polar es la región
más despoblada , inhóspita, del mundo.
Apenas dos personas
por kilómetro cuadrado.
Estás conmigo aquí.
Nada me falta.
(Ariadna G. García)
viernes, 11 de octubre de 2013
Y consumir
Vibra en mí el Universo con el temblor primero,
el único, esencial. El exterior asoma
-pozo de la retina- a buscar su principio.
Dentro, fuera, es lo mismo: cuando abrimos los ojos
nació el mundo. Existimos
porque un sueño de astros sostiene nuestro peso.
(Pilar Blanco)
el único, esencial. El exterior asoma
-pozo de la retina- a buscar su principio.
Dentro, fuera, es lo mismo: cuando abrimos los ojos
nació el mundo. Existimos
porque un sueño de astros sostiene nuestro peso.
(Pilar Blanco)
jueves, 10 de octubre de 2013
Claudia en la biblioteca
Rebuscas en los libros
con un extraño afán de jardinera.
Delicada y ansiosa, de perfil me pareces
distinta cuando curvas las rodillas
y se tensan tus muslos
debajo del vaquero. Muerte lenta
contemplar, sin tocarlo,
el pequeño tatuaje en tu cintura.
Será mejor sufrir que describir los pechos;
¿quién se atreve a cruzar los toboganes
que unen la palabra con su tema?
Así que huyo
y finjo distracción.
Si volvieras la vista a quien te escribe
desaparecerías, y es demasiado pronto.
Sigue leyendo, Claudia.
Haces bien en amarte.
(Andrés Neuman)
con un extraño afán de jardinera.
Delicada y ansiosa, de perfil me pareces
distinta cuando curvas las rodillas
y se tensan tus muslos
debajo del vaquero. Muerte lenta
contemplar, sin tocarlo,
el pequeño tatuaje en tu cintura.
Será mejor sufrir que describir los pechos;
¿quién se atreve a cruzar los toboganes
que unen la palabra con su tema?
Así que huyo
y finjo distracción.
Si volvieras la vista a quien te escribe
desaparecerías, y es demasiado pronto.
Sigue leyendo, Claudia.
Haces bien en amarte.
(Andrés Neuman)
miércoles, 9 de octubre de 2013
¿Qué fueron sino pesares?
Inventamos la vida
como un vasto engranaje de soberbia y de miedo,
de oropeles y llanto.
Oponemos endebles tablas al huracán
y éste nos zarandea, hace crujir los huesos,
estremecer el alma;
juega con nuestro peso que se esparce y astilla.
Presos del torbellino, hojas sin voluntad que el destino golpea,
agitamos las alas que nunca hemos tenido
y fingimos el vuelo.
(Pilar Blanco)
como un vasto engranaje de soberbia y de miedo,
de oropeles y llanto.
Oponemos endebles tablas al huracán
y éste nos zarandea, hace crujir los huesos,
estremecer el alma;
juega con nuestro peso que se esparce y astilla.
Presos del torbellino, hojas sin voluntad que el destino golpea,
agitamos las alas que nunca hemos tenido
y fingimos el vuelo.
(Pilar Blanco)
domingo, 6 de octubre de 2013
Primeros números
Hubo dos que empezaron a construir mis noches
entre sábanas nuevas como páginas
y el antiguo argumento de la pasión recíproca.
Aquel modesto incendio trajo un número impar:
mis padres aprendieron el oficio
de no dormir por culpa del hijo de sus sueños.
Desvelado y redondo, a mí se me trepaban
estas muecas de miedo que mi sonrisa oculta.
Se mantuvo el triángulo hasta el día
que el recuerdo del dos creó un espejo:
mi cuarto -nuestro cuarto- se volvió
una juguetería después del cataclismo,
un campo de batalla con dos supervivientes.
Y detrás de una puerta mal cerrada
un hombre, una mujer
desconcertadamente jóvenes aún
se preguntaban qué tocaba ahora.
El resto fue cuestión de despejar incógnitas,
improvisar una igualdad, el riesgo
de algunas divisiones. Cuando ambos
devolvamos al dos lo que tenía,
simétricos él, ella
se harán viejos el uno con el uno,
opuestos y queriéndose.
Pero -primera vez, y toda vez es única-
sucederá la resta. Reducida,
una cifra mirando fijo al suelo,
sé que quizá mi madre
preferirá dejar también la casa
y correr a apagarse junto al mar.
No olvidaré jamás el gesto de mi hermano.
Ahora somos dos, murmuraré.
Él no contestará, si bien sus ojos
parecerán decirme: siempre seremos cuatro.
Y abrazándonos
como se estrechan unos parecidos,
lloraremos debajo de la tarde.
Y por primera vez -y toda vez es única-
tendremos la más simple certidumbre,
el asombro del cero boquiabierto
que no se recupera de no ser.
(Andrés Neuman)
entre sábanas nuevas como páginas
y el antiguo argumento de la pasión recíproca.
Aquel modesto incendio trajo un número impar:
mis padres aprendieron el oficio
de no dormir por culpa del hijo de sus sueños.
Desvelado y redondo, a mí se me trepaban
estas muecas de miedo que mi sonrisa oculta.
Se mantuvo el triángulo hasta el día
que el recuerdo del dos creó un espejo:
mi cuarto -nuestro cuarto- se volvió
una juguetería después del cataclismo,
un campo de batalla con dos supervivientes.
Y detrás de una puerta mal cerrada
un hombre, una mujer
desconcertadamente jóvenes aún
se preguntaban qué tocaba ahora.
El resto fue cuestión de despejar incógnitas,
improvisar una igualdad, el riesgo
de algunas divisiones. Cuando ambos
devolvamos al dos lo que tenía,
simétricos él, ella
se harán viejos el uno con el uno,
opuestos y queriéndose.
Pero -primera vez, y toda vez es única-
sucederá la resta. Reducida,
una cifra mirando fijo al suelo,
sé que quizá mi madre
preferirá dejar también la casa
y correr a apagarse junto al mar.
No olvidaré jamás el gesto de mi hermano.
Ahora somos dos, murmuraré.
Él no contestará, si bien sus ojos
parecerán decirme: siempre seremos cuatro.
Y abrazándonos
como se estrechan unos parecidos,
lloraremos debajo de la tarde.
Y por primera vez -y toda vez es única-
tendremos la más simple certidumbre,
el asombro del cero boquiabierto
que no se recupera de no ser.
(Andrés Neuman)
jueves, 3 de octubre de 2013
Las cañas pretenciosas
Es tu terreno, conoces
la técnica:
hablar con la intensidad misma
de rosas abriéndose muy rápido.
La dificultad llega
cuando se aplica la perspectiva,
cuando después de cada metáfora
sólo hay un capullo.
(Sofía Castañón)
la técnica:
hablar con la intensidad misma
de rosas abriéndose muy rápido.
La dificultad llega
cuando se aplica la perspectiva,
cuando después de cada metáfora
sólo hay un capullo.
(Sofía Castañón)
Cáncer
Camino despacito sobre los huesos húmedos
de tu recuerdo.
Hoy es viernes y mañana nos quedará
un día menos.
Los retrovisores tiemblan
y yo los limpio
con la aspereza de mi lengua:
retumban. Escaneo recuerdos
sobre mi cuerpo
para que no desaparezcas,
para que te inyectes en mi voz
y en mis pasos violeta
de chica muerta.
Después de dormir parece que
todo va bien,
pero camino de la universidad
mis lágrimas te van matando,
anticipadamente.
Parece fácil continuar sin ti,
el frío se instalará en nuestros párpados,
tu hija se derretirá y
los demás te mantendremos
en la vitrina privilegiada
de la memoria
con un cartel de no tocar.
Acurrucarse es fácil, casi tanto
como caminar de puntillas,
despacito
sobre tus huesos húmedos
de nieve sucia.
(Lucía Boscá Gómez)
Fotografía: http://www.unprofound.com/jim/
Capaz de patentar este ridículo modo
de acercarme a tus principios de forma pueril
pienso en quién dormirá contigo.
Soy el animal más posesivo de la Tierra.
Vomito la inocencia en tu guarida de lobo
y siento por un momento que también es mía
para esconderme entre tus sábanas y pensar:
"Tranquila, fiera, las hay más ridículas que tú".
Pero no tan niñas.
(Almudena Vidorreta)
de acercarme a tus principios de forma pueril
pienso en quién dormirá contigo.
Soy el animal más posesivo de la Tierra.
Vomito la inocencia en tu guarida de lobo
y siento por un momento que también es mía
para esconderme entre tus sábanas y pensar:
"Tranquila, fiera, las hay más ridículas que tú".
Pero no tan niñas.
(Almudena Vidorreta)
miércoles, 2 de octubre de 2013
Noche Indefensa
Entregar los dos ojos
a la oscura amenaza, a la caricia
pálida de una sábana.
Pactar con la quietud
mientras los mercenarios de la noche
nos asaltan.
Amanecer más débil,
confuso por el golpe de las luces,
engañarse creyendo
que no nos roban nada.
(Andrés Neuman)
a la oscura amenaza, a la caricia
pálida de una sábana.
Pactar con la quietud
mientras los mercenarios de la noche
nos asaltan.
Amanecer más débil,
confuso por el golpe de las luces,
engañarse creyendo
que no nos roban nada.
(Andrés Neuman)
Ropajes
Decirte que te amo es una historia
de mustias obviedades.
Sería preferible que leyeses
amores novedosos,
canciones que mitiguen por las noches
tus raptos de inocencia.
Mis trajes de soldado no son más
que miedo a la batalla.
Y peores mis trajes de turista,
como si la aventura de las calles
pudiera seducirme.
Por si no lo sabías nunca logré emigrar,
sigo habitando en sábanas, las mismas
que humedecí de niño
cuando aún no te amaba y todavía
no había mojado tus sábanas.
Mi única destreza es protegerme.
Decirte que me ames es un pleito
de lenguajes más hábiles que el mío.
No sé nada de espejos,
no entiendo una sonata,
callar es la virtud que no merezco.
Ojalá te bastasen las delicias
de los mundos y las tardes
que no me pertenecen.
Decir te amo suele ser asunto
de obvias melancolías.
(Andrés Neuman)
de mustias obviedades.
Sería preferible que leyeses
amores novedosos,
canciones que mitiguen por las noches
tus raptos de inocencia.
Mis trajes de soldado no son más
que miedo a la batalla.
Y peores mis trajes de turista,
como si la aventura de las calles
pudiera seducirme.
Por si no lo sabías nunca logré emigrar,
sigo habitando en sábanas, las mismas
que humedecí de niño
cuando aún no te amaba y todavía
no había mojado tus sábanas.
Mi única destreza es protegerme.
Decirte que me ames es un pleito
de lenguajes más hábiles que el mío.
No sé nada de espejos,
no entiendo una sonata,
callar es la virtud que no merezco.
Ojalá te bastasen las delicias
de los mundos y las tardes
que no me pertenecen.
Decir te amo suele ser asunto
de obvias melancolías.
(Andrés Neuman)
martes, 1 de octubre de 2013
Injuria al sol
El sol es carne de verano.
No sabe perfilar
el lomo de un tejado ni envolver
el dolor general en la penumbra.
El sol se ha chamuscado en un gran plato,
reniega porque sí del fugitivo,
chirriante su canción de luz y fuego.
Los insomnes son patriotas de lo oscuro
que fusilan con sus párpados la curva de la aurora.
Muérase el sol, a quién le importa.
Ni a mí ni a los murciélagos,
ni a ciegos ni a convictos.
El sol es carne,
podrida carne de un infierno conocido.
(Andrés Neuman)
lunes, 30 de septiembre de 2013
Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero
hijo de padre borracho
y hermano de un suicida
perseguido por lo pájaros y los recuerdos
que me acechan cada mañana
escondidos en los matorrales
gritando por que termine la memoria
y el recuerdo se vuelva azul, y gima
rezándole a la nada porque muera.
(Leopoldo María Panero)
hijo de padre borracho
y hermano de un suicida
perseguido por lo pájaros y los recuerdos
que me acechan cada mañana
escondidos en los matorrales
gritando por que termine la memoria
y el recuerdo se vuelva azul, y gima
rezándole a la nada porque muera.
(Leopoldo María Panero)
sábado, 28 de septiembre de 2013
Hastío
El bello mundo me produce asco.
Si pudiera, lo haría
saltar en pedacitos por los aires,
y con él a mí misma.
Yo no pedí vivir; si Tú me hiciste,
es tu culpa, y no mía.
Atrévete a juzgarme si tu pobre
criatura se suicida.
(Carmen Jodra)
Si pudiera, lo haría
saltar en pedacitos por los aires,
y con él a mí misma.
Yo no pedí vivir; si Tú me hiciste,
es tu culpa, y no mía.
Atrévete a juzgarme si tu pobre
criatura se suicida.
(Carmen Jodra)
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Si supieras que a veces
me cuesta respirar, garganta a la deriva
remontando el abismo líquido de las aguas.
Si supieras
del ansia de no hundirse,
la lucha permanente del cuerpo braceando
por mantener el ritmo de la respiración,
por desoír la dulce llamada de lo oscuro
-sirenas escondidas acechando mi sangre,
conduciendo hasta el fondo la lava de mis venas,
afilando en mis ojos su maraña
de líquenes y erizos-,
si supieras...
El peso del cuerpo oprime los pulmones,
el roce de la vida araña hasta la encía,
el goteo del alma desangra todo empuje,
todo sueño gastado,
toda alba de futuro presentida.
Ay, si supieras
que vivo a flor de agua y no sé cómo,
y ya no sé nadar
ni mantenerme.
(Pilar Blanco)
martes, 24 de septiembre de 2013
No puedes comprender cuánto peso sostiene
la costra de los años.
Desde la lejanía de la edad
te sientes invencible, crees eterna y dorada
la plenitud, la piel, la ingenua fe en ti misma
que caerá, como el musgo trepa por la pared
de viejos optimismos.
Pues todo está ya hecho, todo probado en pasos sucesivos
y aún así nos parece
todo por descubrir. Aferra tus paisajes,
el calor de tus soles, los afectos
que crees perennes. Cuando arrecie el otoño
tus pasos pisarán su brevedad podrida.
(Pilar Blanco - Autora leonesa)
la costra de los años.
Desde la lejanía de la edad
te sientes invencible, crees eterna y dorada
la plenitud, la piel, la ingenua fe en ti misma
que caerá, como el musgo trepa por la pared
de viejos optimismos.
Pues todo está ya hecho, todo probado en pasos sucesivos
y aún así nos parece
todo por descubrir. Aferra tus paisajes,
el calor de tus soles, los afectos
que crees perennes. Cuando arrecie el otoño
tus pasos pisarán su brevedad podrida.
(Pilar Blanco - Autora leonesa)
domingo, 9 de junio de 2013
Algo llama a la puerta
Una gran luz blanca alborea por todo el
continente
mientras ensalzamos nuestras fallidas tradiciones,
matamos a menudo por preservarlas
o a veces matamos sólo por matar.
No parece que importe: las respuestas gravitan
fuera de nuestro alcance,
fuera de control, fuera de sí.
Los líderes del pasado eran insuficientes,
los líderes del presente son incapaces.
Nos acurrucamos en la cama por las noches y esperamos.
Es una espera sin fe, más bien
una oración por la gracia inmerecida.
Todo se parece cada vez más a la misma película
de siempre.
Los actores son distintos pero el argumento es el mismo:
absurdo.
Era de esperar, viendo a nuestros padres.
Era de esperar, viendo a nuestras madres.
Y es que no sabían, tampoco ellos estaban capacitados para
enseñar.
Fuimos demasiado inocentes para desoír sus
consejos
y ahora hemos hecho nuestra
su propia
ignorancia.
Somos ellos, multiplicados.
Somos sus deudas impagadas.
Estamos en bancarrota
monetaria y
espiritual.
Hay algunas excepciones, por supuesto,
pero están al borde del
precipicio
y
en cualquier momento
se desplomarán para unirse al resto
de nosotros,
los locos de atar, los maltrechos, los ciegos y los tristemente
corruptos.
Una gran luz blanca alborea por todo el
continente,
las flores se abren ciegas al viento apestoso,
mientras grotesco y a la larga
inhabitable
nuestro siglo XXI
lucha por
nacer.
(Charles Bukowski)
continente
mientras ensalzamos nuestras fallidas tradiciones,
matamos a menudo por preservarlas
o a veces matamos sólo por matar.
No parece que importe: las respuestas gravitan
fuera de nuestro alcance,
fuera de control, fuera de sí.
Los líderes del pasado eran insuficientes,
los líderes del presente son incapaces.
Nos acurrucamos en la cama por las noches y esperamos.
Es una espera sin fe, más bien
una oración por la gracia inmerecida.
Todo se parece cada vez más a la misma película
de siempre.
Los actores son distintos pero el argumento es el mismo:
absurdo.
Era de esperar, viendo a nuestros padres.
Era de esperar, viendo a nuestras madres.
Y es que no sabían, tampoco ellos estaban capacitados para
enseñar.
Fuimos demasiado inocentes para desoír sus
consejos
y ahora hemos hecho nuestra
su propia
ignorancia.
Somos ellos, multiplicados.
Somos sus deudas impagadas.
Estamos en bancarrota
monetaria y
espiritual.
Hay algunas excepciones, por supuesto,
pero están al borde del
precipicio
y
en cualquier momento
se desplomarán para unirse al resto
de nosotros,
los locos de atar, los maltrechos, los ciegos y los tristemente
corruptos.
Una gran luz blanca alborea por todo el
continente,
las flores se abren ciegas al viento apestoso,
mientras grotesco y a la larga
inhabitable
nuestro siglo XXI
lucha por
nacer.
(Charles Bukowski)
viernes, 22 de febrero de 2013
La melancolía de la literatura
Entonces me dije: Intenta escribir algo
alegre,
algo reconfortante,
algo que pueda ayudar a una persona
que tiene cáncer o a la que ha atropellado un auto
Me puse a pensar
estuve pensando una tarde entera
y no se me ocurrió nada alegre
o estimulante
Esto es lo que les debió pasar a Shakespeare
y a Dostoievski,
a Proust y a Kafka
Por eso la gente no lee
Sólo leen los deprimidos,
para confirmar su depresión.
(Cristina Peri Rossi)
alegre,
algo reconfortante,
algo que pueda ayudar a una persona
que tiene cáncer o a la que ha atropellado un auto
Me puse a pensar
estuve pensando una tarde entera
y no se me ocurrió nada alegre
o estimulante
Esto es lo que les debió pasar a Shakespeare
y a Dostoievski,
a Proust y a Kafka
Por eso la gente no lee
Sólo leen los deprimidos,
para confirmar su depresión.
(Cristina Peri Rossi)
jueves, 21 de febrero de 2013
Biblioteca
Me pregunta con mucho interés
qué he hecho con mi antigua biblioteca
de ocho mil volúmenes
No hay nada que me parezca más caduco
que la fotografía de un viejo escritor
o de una vieja escritora
rodeados de sus libros
como un ejército de guardaespaldas.
Los regalé -le digo.
¿Y no los añoras? -pregunta.
Me gusta amarlos a la distancia
-contesto-
para no decepcionarme.
(Cristina Peri Rossi)
(fotografía tomada de: http://paranormalpsychology.wordpress.com/)
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