lunes, 31 de octubre de 2011

Estas cosas siempre suceden de repente



No pasa nada. Ella está
en un expreso con dirección
a Barcelona, y yo aquí, en mi
mesa de trabajo, escribiendo
estos versos. Hace apenas 
dos horas que se ha ido.
Mañana charlaremos 
por teléfono. Sobre la tele,
su espléndida sonrisa.
No pasa nada, como digo.
Y de repente, no sé
qué hacer con tanta soledad.

(Karmelo C. Iribarren)

(Autor de la imagen: Johnny Monteiro)

domingo, 30 de octubre de 2011

Lágrimas de mujer

El rostro pesaroso 
de la virgen
intentando explicarle
al carpintero
la mediación divina
en el desaguisado,
resultaba
-sin duda-
mucho más convincente
que tus lágrimas.

(Karmelo C. Iribarren)

domingo, 23 de octubre de 2011

El visitante me abrazó, de nuevo
era la juventud que regresaba,
y se sentó conmigo. Un cansancio
venía de su boca, sus cabellos
traían polvo del camino, débil 
luz en los ojos. Se contaba a sí mismo
las tristes cosas de su vida, casi
se repetía en él mi pobre vida.
Arropado en las sombras lo miraba. 
La tarde abandonó la sala quieta
cuando partió. Me dije que fue grato
vivir con él (la juventud ya lejos),
que era una fiesta de alegría. Solo
volví a quedar cuando dejó la casa.

Vela el sillón la luna, y en la sala
se ven brillar los astros. Es un hombre 
cansado de esperar, que tiene viejo
su torpe corazón, y que a los ojos
no le suben las lágrimas que siente. 

(Francisco Brines)

lunes, 17 de octubre de 2011

En ocho años

En ocho años
he tenido cuatro parejas,
he vivido en tres lugares diferentes,
he tenido un accidente de tráfico,
he escrito cientos de poemas, 
me he tatuado dos veces,
he asistido a clases de diseño gráfico, 
he trabajado en DHL,
me he sacado el carnet de conducir, 
me he cambiado varias veces de pendientes,
me he comprado un acordeón,
he conocido a poetas, 
he cambiado de ciudad,
he visto las mejores películas de mi vida,
he viajado a Amsterdan,
he viajado a Lisboa,
he hecho el amor por primera vez,
he llorado,
he celebrado ocho cumpleaños, 
he tenido dos gatos,
me han regalado una bici, 
he visto la mayor nevada que recuerdo sobre Madrid,
he conocido lo que es la depresión cara a cara,
he leído muchos libros,
he intentado aprender magia,
he perdido varios amigos,
he roto varios pares de zapatillas, 
he aprendido a tocar el piano,

en ocho años
he intentado llevar a cabo 
lo único que aprendí aquel día,
que la vida hay que vivirla cada hora,
cada día, 
cada minuto,

en ocho años
no he podido compartir
nada de esto contigo,
y me da vértigo pensar
la lista que podré escribir
con todo el tiempo que me queda así.

(Javier Das)

lunes, 26 de septiembre de 2011

Divorcio

Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos. 
Para las novelas, la poesía - de acuerdo, llévate lo que quieras.
Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción "y",
o ya separarlos con un punto.

(Wistawa Szymborska)

sábado, 27 de agosto de 2011

El pájaro de Minerva vuela al anochecer


No estar es tu enseñanza.
Allá donde te busco, sólo encuentro
palabras sin misterio, libros mudos
en su ansia de explicarse.
Sin embargo
un hueco, una silueta se dibuja
en esos textos de los que te ausentas.
No estás, pero has pasado,
acabas de pasar,
tan rápida que apenas
tuvo el aire conciencia de tu paso.
No estás, pero en tu huida
has dejado señales:
ramas rotas, pequeñas rasgaduras
en la frágil constancia de la hierba.
(Ana Isabel Conejo)

jueves, 18 de agosto de 2011

Irak (aunque se puede extrapolar a otros países)

Entre los nombres verdes y lentos de dos ríos
están ellos. Descienden
de los inventores de diluvios
y océanos de espigas,
de los que, lustro a lustro, esculpieron en los muros marinos
de la ciudad de todos los excesos
un friso innumerable de leones alados.
Ahora oigo llantos de manos por las noches,
sollozos de mujeres alcanzadas
por los sofisticados proyectiles de la Justicia con mayúsculas
lanzados al azar desde pulcros despachos,
y me pregunto si el hambre no es un arma biológica,
si son tan peligrosos los ojos indignados
de un puñado de hombres,
que haya que hacer bordados de sangre en sus camisas,
si fundar estrategias en los huesos
de los recién nacidos
no viola por azar algún artículo
de la muy respetada convención de Ginebra,
me pregunto qué bombas, qué misiles
nos darán la razón ante esos rostros
abrumados de males evitables,
del espanto
de no tener respuestas
que alimenten los ojos oscuros de los niños,
qué memoria, qué rito,
qué danza silenciosa
de guerreros antiguos
podrá justificarnos...
(Ana Isabel Conejo)

lunes, 15 de agosto de 2011

Quizá todo empezara mucho antes,
cuando los celofanes de colores
de las palabras nuevas
envolvieron el aire y los objetos
y los múltiples rostros de mi madre
una primera vez.
En el encantamiento de aquellos envoltorios
crujientes, transparentes, cada uno
con su promesa dura y afrutada,
debió de comenzar el desamparo
que había de crecer posteriormente
hasta volverse maleficio.
"Las palabras primero serán finas
como papel de seda,
luego se espesarán hasta adquirir
el grosor luminoso de una vidriera antigua,
y después seguirán cristalizando,
formando inflorescencias de mineral apenas
traslúcido,
capa tras capa irán depositándose
sus finos sedimentos oceánicos,
te enterrarán, ya no será posible
seguir sintiendo el mundo detrás de ellas."
El tiempo se disfraza de hada oscura
y sobre la ventana de la infancia
la escarcha vierte un resplandor helado.
Yo seguiré soñando que despierto.
(Ana Isabel Conejo)

martes, 12 de julio de 2011

Proyecto de epitafio

De ti no quedan más
que estos fragmentos rotos.

Que alguien los recoja con amor, te deseo,
los tenga junto a sí y no los deje
totalmente morir en esta noche
de voraces sombras, donde tú ya indefenso
todavía palpitas.

(José Ángel Valente)

sábado, 25 de junio de 2011

(Ausencia)

Este sueño, que acabo de soñar y en cuyo tenue borde te hiciste no visible, limita con la nada.
(José Ángel Valente)

martes, 10 de mayo de 2011

Algo ha pasado en mí

Algo ha pasado en mí
que se parte la voz
y no alcanzo a llamar a Dios en la distancia.
Si el junco se dobló
y después de tanto sol no está partido
si me pesan las manos
algo ha pasado en mí.
Estoy herido de lanza en el costado.
Pero
que siga la rueda dando vueltas
a ver si sin harina hacemos pan.
Pues algo hay que comer.
¿Qué voy a dar al hijo cuando venga hasta mí?
¡Ojalá que cantase algún búho en el árbol!

Pipa calada,
tierra ruin es la esperanza que me cubre,
lista aún para la siembra...
Se ríe la razón. No tengo semilla. No conozco ninguna
que pueda florecer siquiera medio palmo.
Sin embargo, tierra soy,
soledad.
Pueden venir vecinos de la niñez lejana
a examinar la antigua primavera.
Pueden pasar muchachas por el puente,
bañarse, hacer castillos en la arena,
sonreír.

Todo le da lo mismo a mi canción.
Todo es igual.
Todo
tiene la mancha.
Solamente si muere una muchacha me levantaré
para llamarla.
Y pediré a mi madre las tijeras.
Y entonces,
si alguien pregunta
decidle que no estoy para nadie.
Ya me conocen. Decidles
que me he hecho como todos.

Soñé
hasta desollar las nubes.
Lo podéis ver:
algo ha pasado en mí.
Creía que la muerte era otra cosa.
Tenía la esperanza en la noche y la niebla,
pero hay luz. No merece abrir los ojos.
Algo ha pasado en mí. Sigo siendo yo mismo
y otro yo que no conozco.
Pero prometo que gritaré cuando tú duermas
hombre común, odiado, terco,
sinvergüenza de todos los días,
migaja de pan,
gabardina,
hombre,
yo,
a quien ahora odio.

(José Antonio Llamas)

viernes, 6 de mayo de 2011

Dormidos en la mina

Nos despierta la mañana
cuando aún no sabe mirar
su piel de plomo. Y abrimos
nuestros ojos negros soñando
en esta inquieta galería.

Hemos dormido toda una
noche de tierra, al calor
de estas entrañas mudas.

Respiramos su pesada bruma
de carbón reluciente, su aroma
tosco desenterrado a nuestra luz
tan pobre.

¡Qué sueño tan profundo
alumbrado al cariño de los
candiles pálidos! Extraño sueño
donde las sombras son de tierra
y aplastan los pulmones abrasados.

Al despertar vuela un zumbido
en nuestra frente, la llamada que
lejos nos reclama suyos.

Y no sabemos si aún dura la
noche entre los nuestros. O si
la tierra nos tiene aquí plantados
a madurar el fruto que recogen...

(Luis Mateo Díez)

martes, 3 de mayo de 2011

Andadura

Ya ni fuerzas te quedan,
ni el tesón que antes traías
te levanta.

Algo muere aquí
dentro.

Tanto camino has absorbido
con tus pasos, tantas palabras
preguntan al silencio, responden
al silencio bien caídas.

Se sufre el polvo supurado
en la andadura. Los perros muerden
estas llagas nuevas.

Quema el cansancio
sin dolor, atropellando las razones
que antes izaban el mástil
a lo alto...

Y ya sin fuerzas,
turbados de un amor insuficiente,
¿qué hacemos caminante,
a estas alturas...?

Alguien dice: seguir
con la renuncia a cuestas.

Y aún nos mantenemos.

(Luis Mateo Díez)

domingo, 1 de mayo de 2011

Mi Palabra

Mi palabra no tiene sitio
en tu eterno firmamento de estrellas.
Por eso, la llevo siempre conmigo
y cuando paso delante de tu puerta
me quedo pensando,
me quedo diciendo entre los dientes:
¡Si la dejara, aquí, en el suelo!
¡Si tú la vieras desde lo alto de tu cielo!
Y cuando el viento sopla
cuando pasa delante de mis ojos
como un caballo ardiendo, pienso:
¡Si la echara a volar, como una hoja!
Pero al estar tú tan lejos
seguramente no te llegaría
el eco de mi voz.
Seguramente hay otra forma de amor
que no sea la palabra, y, entonces...
¡Cómo me vas a amar si no me ves!
¡Cómo vas a saber que yo te amo
si mi palabra no tiene forma
en tu cielo de estrellas!
Tal vez la culpa es de mi voz
que no sabe más que palabras pequeñitas.

(José Antonio Llamas)

domingo, 27 de marzo de 2011

El juicio del mundo

Thomas Stearns Eliot dijo,
"elióticamente", que este mundo
acabará en un suspiro, pero
demasiado romántico parece.
Es una farsa y una feria el mundo,
y, después de éstas.
sólo habrá un gran bostezo.
Y después nada.

(José Jiménez Lozano)

martes, 22 de marzo de 2011

Revelación

Sol vencido te regala,
en la tarde de otoño,
el poder y la gloria.
Mira tu alargada sombra:
nunca serás más grande.

José Jiménez Lozano

domingo, 20 de marzo de 2011

Coraza

Manso e inocente es el erizo
y, gracias a la coraza de sus púas,
puede salir al mundo
y preservarse.

(José Jiménez Lozano)

viernes, 18 de marzo de 2011

Divorcio

Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía -de acuerdo, llévate lo que quieras.-
Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción "y",
o ya separarlos con un punto.

(Wislawa Szymborska)

domingo, 13 de marzo de 2011

Pero sin mí te irás,
como el padre sin el hijo,
como la esposa joven sin el esposo anciano.
Nuestro noviazgo terminará
y en su término comprenderé
todas las uvas amargas
que pusiste en mi boca.

En su término tendrás de mí
todas las sonrisas que antes te negué.
En lugar de estos ojos asustados
tendrás sonrisas.

(Luisa Castro)
Yo no quise ser mendigo,
pero ¿adónde van a parar
las preguntas que no se contestan?,
me pregunto yo.

Preguntar es pedir asilo,
preguntar es franquear la puerta
de un país aterido.

Los locos son esos que vagan
buscando respuestas.

(Luisa Castro)