La nieve está en mi corazón como el silencio en las habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indestructible.
La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en las habitaciones donde nacimos.
Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.
Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria. Es ya de noche entre los blancos cercados.
Cuando amanezca, será ya siempre invierno.
(Julio Llamazares)
2 comentarios:
Hermoso poema, pero un poco triste para publicarlo el día de reyes, día de la ilusión por antonomasia.
No lo puedo evitar, siento una especie de enamoramiento adolescente hacia todo "lo triste", veo belleza en la tristeza :)
Publicar un comentario