Tú venías del amor y lamías tus heridas
con la misma ansiedad furtiva que mi pecho.
Yo no sabía qué pensar, y no pensé;
cómo iba a sospechar de tu lengua pasajera
si yo quería quererte tanto que apenas te conocí.
El eco de dolores antiguos te reclamó
y aquel mismo día me dijiste que te ibas.
Ya no estabas ni estarías, mi geografía
se estancó donde todos los rincones
eran un solo vacío. Y así quedé errando
en la tierra yerma de tu ausencia,
lamiendo tu nombre y sus heridas,
forzando otros tropiezos de lujuria y tambaleo
que me pierden sin quererlo en un lugar llamado amor.
(Sergio Rodríguez)
1 comentario:
simplemente precioso! :)
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