Los amos les dictaron una ley:
<< Queda prohibido para el extranjero,
jornalero, albañil, bracero o pobre,
pedir aumento de salario, unirse,
luchar por su camisa, el delantal,
la cuchara, el repollo, los manteles.
Tiene permiso para sufrir hambre,
golpes y lágrimas, humillaciones,
como los chinos de esta sucia tierra.
Puede olvidar de a poco que es un hombre,
y si lo recordase, hereje, bárbaro,
archívese, publíquese y devuélvase
encadenado a su lugar de origen. >>
Esta es la ley, célebre por su número
odiado, maldecido, esta es la ley
4144.
Clavada está en el medio de mi pueblo.
Todavía golpea en lo más puro.
(Juan Gelman)
1 comentario:
De rabiosa actualidad
Publicar un comentario