domingo, 22 de diciembre de 2013

Manicomio




La carretera nacional antiguamente
bordeaba el manicomio.
Un edificio gris
con una torre al lado
en forma de pirámide.

En mi asombro infantil imaginaba
-aunque nunca lo vi-
que los internos,
observados de cerca por sus médicos
eran instados a trepar
para medir
su grado de locura
según el punto de altitud
que hubieran alcanzado.

Hoy hay una autovía
que circunvala el horror,
y el edificio
-transformado en psiquiátrico-
queda muy lejos de nuestras miradas. 
Ya no hay locos tampoco.
Sólo estamos
quienes sufrimos trastornos psicológicos,
dormimos cada noche en nuestra cama,
soñamos
con trepar
a lo más alto
de la más alta torre
y quedarnos allí,
en el lugar exacto
donde el descenso resulte ya imposible.

(Julia Conejo Alonso)

1 comentario:

Maria del Huerto dijo...

debajo de esa pirámide había una casa donde vivía una familia con tres niños, la mayor de ellos era yo...estrené mi casa con 15 días y la abandoné con 28 años...sucumbió bajo esa autopista...un beso!