Me bebí lo nuestro de un trago.
Me bebí lo nuestro y no quedó una gota.
Traté de correr cuando los cuervos del después
me dieron a probar el licor de la despedida
y no pude escapar.
En el bar de los despojos ingerí una mezcla alegre
para corazones pisoteados
pero me quedé aún más torcido.
Borracho en medio de la soledad te maldije
y grité mala puta al cielo
-pero me refería a ti-.
No es que te siga odiando en realidad,
nunca llegué a hacerlo.
Es sólo que hace varios años
que ya acabó la fiesta de tu cuerpo
y aún me dura la resaca.
(Marwan)
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