jueves, 29 de mayo de 2014
Pequeño
Me mirarán con lupa y me verán pequeño
aquellos a los que nunca supe dar
el placer y el orgullo de pronunciar su nombre.
Me mirarán de reojo y sonreirán
aquellos cuya sombra se perfila
con un cuchillo atento a darme muerte.
Me mirarán con lupa y me arderán
y me verán pequeño, inútil, apenas
una sombra, y sonreirán
mientras yo paso de largo
ignorando su existencia.
(Jorge Barco)
martes, 27 de mayo de 2014
Así en el tiempo como en tu boca
Soy una casa abandonada.
Pero una vez hubo muebles, y cartas en sus cajones,
copas en las vitrinas... La belleza iba y venía
por el pasillo con una jarra de limonada.
Afuera se oye el frío y dentro, una hoguera
donde arden mis libros calienta esta nada,
ennegrece las paredes, y el humo espera denso
que abra la boca para asfixiarme.
Una casa abandonada en el barrio de los ausentes,
donde nadie se queda a pasar la noche,
como un lugar equivocado donde un lenguaje único,
sin eco y amarillo, para las despedidas, rebota en las paredes.
Un patio muerto donde se disputan mi desvelo
las ratas en su desvarío, habitaciones llenas de cicatrices,
ventanas que no saben llorar
porque si supieran, lo harían.
Donde colgaban cuadros, ahora hay preguntas,
la bañera está repleta de palabras sin paladar
y latas que envejecen, y nuestra cama está llena ya
de enredaderas, desde que tú y yo allí
no nos enredamos.
No provoca al timbre el afilador de cuchillos,
ni vendedores de esperanza,
ni el que se equivoca a media siesta,
las visitas han encontrado otro refugio
para las tardes de domingo.
Y es que soy una casa abandonada,
se me oxidó con esta última lluvia tuya,
el corazón, el ánimo,
por eso no abren las cerraduras
para que entre nadie.
(Rubén Tejerina)
viernes, 23 de mayo de 2014
Fotografía última
Todo parece en calma.
Tú y yo sentados, mirando al objetivo algo incómodos,
como sorprendidos en medio de una guerra, allí,
cuando volviste a Ibiza y yo te esperaba. Es Vedrà al fondo,
y arriba a la derecha un pájaro
que imagino es una gaviota.
Apareció, escondida, desde otro tiempo,
oculta ya en mi mapa de lo que no regresa,
tímida primero y luego, un latigazo, un escalofrío.
Nada habría que resaltar de esa instantánea,
es obvio que el que la hizo desconocía
el diafragma y las velocidades,
una foto errada como tantas otras, el cielo aquí, falso, oscuro,
nada tiene que ver con lo que aquella tarde quería ser,
y tú sales movida.
Pero si uno mira bien
ya se adivina en tus ojos cansados de aquel día
que esa sería nuestra última fotografía juntos,
sales movida, intencionadamente borrosa,
desdibujada, deshaciéndote, como con las palabras ya en otra parte,
como yéndote, como viajando en otra compañía,
como no queriendo fijar tu imagen
a nada, que pudiera ser
mío para siempre.
(Rubén Tejerina)
Tú y yo sentados, mirando al objetivo algo incómodos,
como sorprendidos en medio de una guerra, allí,
cuando volviste a Ibiza y yo te esperaba. Es Vedrà al fondo,
y arriba a la derecha un pájaro
que imagino es una gaviota.
Apareció, escondida, desde otro tiempo,
oculta ya en mi mapa de lo que no regresa,
tímida primero y luego, un latigazo, un escalofrío.
Nada habría que resaltar de esa instantánea,
es obvio que el que la hizo desconocía
el diafragma y las velocidades,
una foto errada como tantas otras, el cielo aquí, falso, oscuro,
nada tiene que ver con lo que aquella tarde quería ser,
y tú sales movida.
Pero si uno mira bien
ya se adivina en tus ojos cansados de aquel día
que esa sería nuestra última fotografía juntos,
sales movida, intencionadamente borrosa,
desdibujada, deshaciéndote, como con las palabras ya en otra parte,
como yéndote, como viajando en otra compañía,
como no queriendo fijar tu imagen
a nada, que pudiera ser
mío para siempre.
(Rubén Tejerina)
martes, 13 de mayo de 2014
La noche se inflamó porque yo soy la luz y la luz quema.
Y ahora todo arde.
No sabía que las cosas iban a terminar así cuando entré en la noche.
Parecía ignífuga como las palabras que se pronuncian de madrugada,
y yo, que me lo creo todo.
Me dijiste que ni el hielo, ni el mármol prendían y que, si lo hicieran,
darían tanto frío que toda yo amanecería escarchada.
Que el temblor es una coartada, ya lo sabía.
Tomaste mis manos, me besaste en la frente como un padre
-a lo lejos escuchamos la risa de la lujuria-
y me echaste de tu lado.
Estaba equivocada, y tú también.
Fue la noche la que entró en mí
y la quemé.
(Carmen Ruiz Fleta)
Y ahora todo arde.
No sabía que las cosas iban a terminar así cuando entré en la noche.
Parecía ignífuga como las palabras que se pronuncian de madrugada,
y yo, que me lo creo todo.
Me dijiste que ni el hielo, ni el mármol prendían y que, si lo hicieran,
darían tanto frío que toda yo amanecería escarchada.
Que el temblor es una coartada, ya lo sabía.
Tomaste mis manos, me besaste en la frente como un padre
-a lo lejos escuchamos la risa de la lujuria-
y me echaste de tu lado.
Estaba equivocada, y tú también.
Fue la noche la que entró en mí
y la quemé.
(Carmen Ruiz Fleta)
martes, 6 de mayo de 2014
los espejos
Son esclavos del tiempo que, apostados
estratégicamente en cada alcoba,
se esfuerzan en silencio en ir cambiando
con aliento de hielo nuestros rostros.
De día ofrecen siempre el mismo aspecto
inofensivo que los otros muebles,
mas de noche respiran y si enciendes
de improviso una luz se quedan pálidos.
Jamás los mires aunque a ti te miren.
Cuando antes de salir entras en ellos,
te roban la belleza que te dan.
Con la cara cubierta, haz que se vuelvan
de cara a la pared. Y más no hagas.
Se multiplican al morir, rompiéndolos.
(Lorenzo Oliván)
lunes, 21 de abril de 2014
"Desde niña me han podido llevar a cualquier parte.
Quedo bien exhibiendo impúdica falsas inquietudes,
recitando letanías de insatisfacciones y quimeras.
Finjo los principios que me rigen
y mi interlocutor asiente.
Por eso sé
que valgo más que algunos jarrones chinos.
Y también sé
que no importan mis palabras
porque me vais a aplaudir igual.
Voy desnuda, pero todos alabáis mi vestido"
(Carmen Ruiz Fleta)
Quedo bien exhibiendo impúdica falsas inquietudes,
recitando letanías de insatisfacciones y quimeras.
Finjo los principios que me rigen
y mi interlocutor asiente.
Por eso sé
que valgo más que algunos jarrones chinos.
Y también sé
que no importan mis palabras
porque me vais a aplaudir igual.
Voy desnuda, pero todos alabáis mi vestido"
(Carmen Ruiz Fleta)
.
Tiemblo en este abrazo
que te duele
y que deseas que no te dé.
Fabrico calor.
Fabrico calor como para derretir patrias,
inmensos flotantes helados continentes.
Calor como para deshacerte.
Tiemblo en este abrazo.
Rechazas el calor que fabrico:
temes un colapso de hielo tal,
que diluya tu dolor
y te obligue a vivir.
(Carmen Ruiz Fleta)
que te duele
y que deseas que no te dé.
Fabrico calor.
Fabrico calor como para derretir patrias,
inmensos flotantes helados continentes.
Calor como para deshacerte.
Tiemblo en este abrazo.
Rechazas el calor que fabrico:
temes un colapso de hielo tal,
que diluya tu dolor
y te obligue a vivir.
(Carmen Ruiz Fleta)
lunes, 24 de marzo de 2014
Registro policial
Han registrado mi cuerpo.
Pero no te han encontrado.
Víscera a víscera.
Hueso a hueso.
Por debajo de la piel
y de la carne.
Han obligado a mi lengua
a decir tu nombre.
Pero al nombrarte
ha salido un vocablo malherido
un vómito de miedo y gelatina,
un grito de dolor,
impronunciable.
(Ángel Fernández Fernández)
sábado, 22 de marzo de 2014
Los hombros de los gigantes
Ser bueno era un problema.
Muy grave si lo eras en muchas cosas.
Todos esperaban que cayeses,
que fallases estrepitosamente.
Un fracaso que evidenciara
esa imperfección que tú ya conocías.
Tu punto débil.
Rabiaban por conocerlo.
Te enfermaba su hipocresía
pero te aterraba estar solo.
Y te dejaste devorar por ellos.
Caíste.
Dejaste que te superaran
las veces que fueran necesarias
para lograr que te tuvieran
más pena que envidia.
No volviste a levantar cabeza.
Pero tampoco volviste a estar solo:
los hombros de todos
los triunfadores a los que aupaste
aguardan a que llores en ellos tu fracaso.
(Carmen Beltrán Falces)
Muy grave si lo eras en muchas cosas.
Todos esperaban que cayeses,
que fallases estrepitosamente.
Un fracaso que evidenciara
esa imperfección que tú ya conocías.
Tu punto débil.
Rabiaban por conocerlo.
Te enfermaba su hipocresía
pero te aterraba estar solo.
Y te dejaste devorar por ellos.
Caíste.
Dejaste que te superaran
las veces que fueran necesarias
para lograr que te tuvieran
más pena que envidia.
No volviste a levantar cabeza.
Pero tampoco volviste a estar solo:
los hombros de todos
los triunfadores a los que aupaste
aguardan a que llores en ellos tu fracaso.
(Carmen Beltrán Falces)
sábado, 18 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
DEP Juan Gelman
Claro que moriré y me llevarán
en huesos o cenizas
y que dirán palabras y cenizas
y yo habré muerto totalmente
claro que esto se acabará
mis manos alimentadas por tus manos
se pensarán de nuevo
en la humedad de la tierra
yo no quiero cajón
ni ropa
que el barro asuma mi cabeza
que sus orines me devoren
ahora
desnudo de ti
(Juan Gelman)
en huesos o cenizas
y que dirán palabras y cenizas
y yo habré muerto totalmente
claro que esto se acabará
mis manos alimentadas por tus manos
se pensarán de nuevo
en la humedad de la tierra
yo no quiero cajón
ni ropa
que el barro asuma mi cabeza
que sus orines me devoren
ahora
desnudo de ti
(Juan Gelman)
jueves, 26 de diciembre de 2013
Tal vez todo esto, la vida que bajo la luz palpita, no sea otra cosa que un trampantojo que disfraza bajantes y alcantarillas. Cielo falso que simula blancura, más que nada porque aquí nos han puesto y somos oscuridad y no hay remedio. Tal vez todo esto, la vida que bajo la luz palpita, no sea otra cosa que una evidencia absurda y perversa de que la muerte es verdad y nos habita.
(Amparo Carballo Blanco)
(Amparo Carballo Blanco)
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Alas
Al fin y al cabo
¿Qué es un pájaro?
Alguien podría beberle todo el aire,
y entonces, ¿qué?
Al fin y al cabo, ¿qué somos tú y yo
para pasarnos la noche en un abrazo?
Cualquier ruido podría separarnos.
(José Antonio Llamas)
¿Qué es un pájaro?
Alguien podría beberle todo el aire,
y entonces, ¿qué?
Al fin y al cabo, ¿qué somos tú y yo
para pasarnos la noche en un abrazo?
Cualquier ruido podría separarnos.
(José Antonio Llamas)
domingo, 22 de diciembre de 2013
Manicomio
La carretera nacional antiguamente
bordeaba el manicomio.
Un edificio gris
con una torre al lado
en forma de pirámide.
En mi asombro infantil imaginaba
-aunque nunca lo vi-
que los internos,
observados de cerca por sus médicos
eran instados a trepar
para medir
su grado de locura
según el punto de altitud
que hubieran alcanzado.
Hoy hay una autovía
que circunvala el horror,
y el edificio
-transformado en psiquiátrico-
queda muy lejos de nuestras miradas.
Ya no hay locos tampoco.
Sólo estamos
quienes sufrimos trastornos psicológicos,
dormimos cada noche en nuestra cama,
soñamos
con trepar
a lo más alto
de la más alta torre
y quedarnos allí,
en el lugar exacto
donde el descenso resulte ya imposible.
(Julia Conejo Alonso)
Corazones de gominola
Intento imaginar,
cuando me besas,
que eres aquel muchacho incompetente
que apenas acertaba
a colocar sus labios encima de los míos
sin que las manos le sudaran.
El que desperdició tardes enteras
de estudiante en temporada de parciales
para confeccionar,
con gominolas de corazón
y regalices rojos,
una cuelga especial de cumpleaños
que adornase mi cuello
de ilusiones aún sin estrenar,
sin rotos hilvanados
ni descosidos tristes.
Pero sólo tropiezo con el hombre
que ya no se dedica
a la fabricación casera de collares,
sino a la destrucción de objetos cotidianos.
Teléfonos,
cristales,
emociones,
promesas de futuro...
(Julia Conejo Alonso)
cuando me besas,
que eres aquel muchacho incompetente
que apenas acertaba
a colocar sus labios encima de los míos
sin que las manos le sudaran.
El que desperdició tardes enteras
de estudiante en temporada de parciales
para confeccionar,
con gominolas de corazón
y regalices rojos,
una cuelga especial de cumpleaños
que adornase mi cuello
de ilusiones aún sin estrenar,
sin rotos hilvanados
ni descosidos tristes.
Pero sólo tropiezo con el hombre
que ya no se dedica
a la fabricación casera de collares,
sino a la destrucción de objetos cotidianos.
Teléfonos,
cristales,
emociones,
promesas de futuro...
(Julia Conejo Alonso)
66º33'45º
El Círculo Polar es la región
más despoblada , inhóspita, del mundo.
Apenas dos personas
por kilómetro cuadrado.
Estás conmigo aquí.
Nada me falta.
(Ariadna G. García)
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