Sólo
es una muñeca
ahorcada
en el péndulo del tiempo,
deshabitada
como una casa vieja,
con su
cutis de cera,
amortajada
de moaré y sombrero.
Pero
me está observando
con un
temblor de hueco en su mirada.
No es
nadie,
nunca
vivió,
nunca
tuvo ocasión de equivocarse.
Por
eso me da miedo.
(Blanca
Sarasua)

1 comentario:
Hoy me acordé de ti, mientras leía poesía, después de muchos años, camino del trabajo. Y decidí escribir mi última entrada, para matar a los fantasmas del pasado. Saludos, jovenzuela.
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