Más
cerca del mañana
que
del ayer, el tiempo
como
un espejo limpio
tiembla
ante la infancia.
La
puerta aún no se cierra
y
adivinan los ojos
el
peligro, la sombra
de lo
que ya no existe.
La
palabra se agota
y la
voz se adelgaza
en un
largo silencio.
Ya
descansan los sueños
al
borde del camino
y
quedan pocas preguntas
que me
atreva a responder.
(Ana
María Navales)
No hay comentarios:
Publicar un comentario