Cuando
me ves quemar
barritas
de incienso
por la
casa,
encender
linternas
por
oscuros pasillos
o
avivar el fuego
junto
a las paredes desnudas,
te
pones en guardia.
Crees
que mi corazón anda
revuelto
en primaveras
de
sorpresa, que acaso
se ha
aventurado por un secreto
pasadizo
donde quiere morir
en su
última batalla,
lentamente,
sobre las ruinas
de
aquel edificio junto al mar
que
alguna vez fue la vida.
(Ana
María Navales)
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