Suceden
noches de agonía plena,
en que
el sueño es vigilia de ceniza,
latido
donde rutas bendecidas
sin
horizonte yacen, y te adviertes
ausente
de equipaje, paralítica
de
esperas, y persistes, y te palpas
muda
alondra sin alas y sin nido.
Triste cosa es la noche si el soñar
se
espanta, y, en el día,
todas
las rosas duermen.
(Rosaura
Álvarez)
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