Sí,
en una esquina de la espalda.
En una
esquina de la espalda
está
este nido triste, el sol de ahora
lo va
palpando, Buscador; inútil:
no
llega el rayo ni el temblor dorado,
hay
algo entre cristales muy oculto.
Sí,
en una esquina de mi espalda
hay un
sol muerto hace miles de años.
Tú,
Buscador, abres tu mano larga,
como
una venda, como un presagio...
Y
salen de tus ojos horizontes.
(Elena
Andrés)
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